La salida de Uber a la Bolsa

El día del lanzamiento de Uber a la bolsa no hubo sorpresas y fue el mayor descalabro en una Oferta Pública Inicial de acciones que se recuerda, después las cosas fueron empeorando

Armando Kassian / El acordeón de @arkasmi   / Heraldo de México
Armando Kassian / El acordeón de @arkasmi / Heraldo de México

El 10 de mayo salió a bolsa Uber, después de que Lyfy lo hiciera en marzo, una empresa mucho más pequeña y que además sólo opera en un país. Las expectativas de la salida de Uber eran muy variadas. Por un lado, unas positivas, pero por otro, otras que indicaban que esta sería una inversión a mediano y largo plazo, ya que Uber perdió el año pasado 1,800 millones de dólares sobre unos ingresos de 11,300 millones, cosa que hace pensar que, de entrada, su cotización al mercado no debería dar muchas sorpresas positivas.

En este escenario, ¿por qué las personas deciden invertir en una empresa que ya no es la única que ofrece este servicio que en su momento sí fue muy innovador, disruptivo y un modelo de negocio distinto, rentable y que surge gracias a las nuevas tecnologías? ¿Por qué invertir en una compañía que ya para muchos tampoco es la mejor, que no es rentable y que además su perspectiva es que no esté en números negros en el corto plazo?

Creo que la respuesta a esta pregunta radica la automatización de los coches. Gran parte del costo de operación de este tipo de empresas está en el conductor. Si pensamos en pasar a operar flotas de vehículos autónomos en constante movimiento sin parar.

Esa idea, mucho más que una visión y traducida por los muchos millones de kilómetros recorridos en conducción autónoma y sin accidentes por compañías como Waymo, es la que está como respuesta a la salida a bolsa de Uber: una compañía que no es para inversionistas a corto plazo, sino para aquellos que apuestan a largo plazo, porque la compañía sea capaz de materializar su posición en una industria, el transporte —no sólo de personas, sino de muchas otras— que generará millones de dólares.

Efectivamente, el día del lanzamiento de Uber a la bolsa no hubo sorpresas y fue el mayor descalabro en una Oferta Pública Inicial de acciones que se recuerda, después las cosas fueron empeorando. Las acciones de Uber cayeron casi 8 por ciento en las primeras operaciones luego de su debut. La acción ha bajado cerca de 15 por ciento desde su precio de oferta pública inicial de 45 dólares. El caso de Lyft, que se lanzó a la bolsa en marzo, tampoco ha tenido éxito en Wall Street. Sus acciones cayeron 6 por ciento en su primer jornada, su cotización actual está 33 por ciento por debajo de su precio de salida a bolsa.

Nada de sorpresas, entendiendo la visión a largo plazo de estas empresas y tomando en cuenta los ajustes que tiene que hacer para adaptarse y hacerse rentables (autonomía en la conducción) sabemos que en un futuro podrían ser empresas muy rentables y con un gran futuro en esta industria del transporte.

ARMANDO KASSIAN

@ARKASMI 

¿Te gustó este contenido?