La salida de Medina Mora no es casualidad

En el gobierno federal todo es desinformación porque al Presidente no le gusta la transparencia

Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN /   Columna Invitada
Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN / Columna Invitada

López Obrador ha demostrado, en sus 10 meses de gobierno, que está decidido a hacer historia a como dé lugar, en el camino está dispuesto a acapararlo todo y neutralizar a cualquier voz disidente a su proyecto, ideológicamente ambiguo, pues que carece de políticas claras, echando mano de la improvisación y las ocurrencias para mantener alta la popularidad presidencial.

Un activista social gritaba: El Poder Judicial es el sector más corrupto del país, pero por curioso que parezca, no es de la autoría de López Obrador, sino de Evo Morales, quien gobierna Bolivia desde 2006, y 13 años después, busca otra reelección, aunque la Constitución de su nación lo prohíbe.

Pese a la incredulidad de muchos, las acciones de Andrés no son fruto de la casualidad, sino de una estrategia política que tiene el objetivo de implementar un régimen autoritario, donde la voz de un caudillo no encuentre oposición alguna: eso es el populismo que encuentra en el corporativismo sindical y en organizaciones populares su fundamento.

El populismo surge tras la caída del fascismo, pero rescata su espíritu al asumirse como portavoz legítimo de las necesidades y preferencias del pueblo. A diferencia del fascismo, el populismo utiliza la democracia como el vehículo para hacerse del poder, y una vez en él, socava la ley secuestrando los poderes del Estado. En el discurso, apelará al establecimiento de una democracia real, bajo el título de Quinta República como Hugo Chávez; Revolución Ciudadana, como Rafael Correa en Ecuador; o Cuarta Transformación, como AMLO. La realidad es que todas las decisiones las toma un solo hombre.

No se trata de defender a ultranza a Medina Mora; debe ser investigado y, de ser encontrado culpable, que sea sancionado con todo el peso de la ley. Lo anterior no demerita que preocupe que el más beneficiado de que haya un asiento vacante en la Suprema Corte sea López Obrador.

Como es común en el gobierno, todo es desinformación porque al tabasqueño nunca le ha gustado la transparencia y la rendición de cuentas. Lo más preocupante es que el grupo oficialista en el Senado no tiene el menor interés en que Medina Mora comparezca y explique tanto a legisladores como a ciudadanos las razones de su renuncia 11 años antes de terminar su encargo. No se trata de una concesión de Morena, sino una obligación constitucional que establece que el Senado apruebe la renuncia de un ministro, de lo contrario no tiene sentido.

Si bien es positivo que se abra el debate para la modificación del proceso de selección de ministros a fin de romper las cuotas, es predecible lo que sucederá: AMLO enviará una terna con un candidato leal que será designado integrante de la SCJN y estará al servicio del proyecto del Presidente; al final quien saldrá perdiendo será México.

POR MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO
SECRETARIA DE ASUNTOS INTERNACIONALES DEL PAN
@MARIANAGC


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