La revolución que viene (Ojalá)

Para combatir la corrupción, los ciudadanos mejor que las instituciones

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México

El dato no es extraño, pero tiene que llegar alguien de afuera para ponerle metodología y medirlo: los mexicanos de a pie hacen un mejor trabajo contra la corrupción que los funcionarios de este país.

Esta vez la medición no es sobre cuán corruptos somos o nos creemos, sino sobre nuestra Capacidad para Combatir la Corrupción (CCC). ¿Cuántas posibilidades de sacar a la luz, detener y castigar la corrupción tenemos los mexicanos? Cuidado, los números dicen mucho, para bien y para mal.

El Consejo de las Américas, una organización empresarial continental, en conjunto con Control Risks, ideó un índice CCC. De 1 a 10, los países con un puntaje más alto tienen una mayor probabilidad de procesar y castigar a los corruptos. Nosotros estamos por debajo de la mitad: 4.65.

Las razones son muchas, teniendo en cuenta los tres ejes fundamentales de la medición. En cuanto a la capacidad legal, miden, por ejemplo, la independencia y eficiencia del Poder judicial.

Supongo que la cotidianidad hace innecesaria la siguiente conclusión del estudio, pero ahí va: los tribunales generalmente siguen siendo propensos a la interferencia política… Además, la implementación de un nuevo sistema judicial acusatorio, diseñado para acelerar los procesos judiciales, sigue siendo irregular. Como resultado de estos y otros desafíos, el puntaje de México para la independencia y eficiencia judicial está significativamente por detrás de todos los demás países.

En la independencia y eficiencia de las agencias anticorrupción, no tenemos más que saber que apenas desde febrero contamos con el nombramiento de un fiscal anticorrupción… ¿tú has sabido algo desde entonces?

También miden el nivel de cooperación internacional con cuerpos policiales. Para muestra, un botón: funcionarios presos en otras partes del mundo por el caso Odebrecht y aquí seguimos en pañales. Cero cooperación.

Otro eje es la democracia y las instituciones políticas, donde miden la calidad y exigencia de la legislación sobre financiamiento de campañas.

A ver si esto nos pone en perspectiva: el año pasado, en una emisión especial del programa La Pura Verdad, sobre el financiamiento de los partidos, que conduje en ADN40, el escritor e investigador Jorge Javier Romero fue claro: tenemos un enorme problema de entrada de recursos ilegales a las campañas, simplemente hay que ver cómo se dispara la demanda de efectivo que publica el Banco de México en los años electorales.

El tercer eje es sociedad civil, medios de comunicación y el sector privado. Ahí está la siguiente joya: México midió 6.47. Dos puntos arriba del 4.28 de la capacidad legal y el 4.52 de las instituciones políticas. Ésa es la revolución que viene. Los ciudadanos, presionando a las instituciones. Nosotros, sobre la lentitud de la justicia. Y cuando eso pase, ojalá, México será otra cosa.

Así de sencillo.

POR GABRIEL BAUDUCCO

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@GABRIELBAUDUCCO

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