La Revolución Política y Cultural

Nos corresponde, como generación, la construcción de una práctica política distinta, romper con los moldes, con los estereotipos, con las viejas formas

Daniel Serrano / Colaborador
Daniel Serrano / Colaborador

En nuestra cultura política es muy común que antes de los proyectos estén los nombres, que antes de la construcción de los consensos estén los acuerdos, que antes de las bases estén las dirigencias.

Por ello, la cuarta transformación es apasionante y esperanzadora, porque nos permite romper las dinámicas tradicionales y construir la revolución política y cultural que nuestro México requiere.

Y esto, ¿por qué es asunto de todxs? Pues porque nos corresponde, como generación, la construcción de una práctica política distinta, romper de una vez por todas con los moldes, con los estereotipos, con las costumbres, con las viejas formas. Sea usted militante o no de un partido político, ese reto demanda la participación de todxs y, por supuesto, no es una tarea sencilla.

El proceso rumbo a la renovación de la dirigencia de Morena es el más observado en muchos años y arroja una amplia exposición de conductas políticas que merecen atención, difusión, explicación y debate.

Hasta el momento arroja más preguntas que respuestas; sin embargo, se está a tiempo de construir una salida colectiva que deje satisfechos a lxs militantes y a la población en general, que también está pendiente del proceso.

Hace algunos días, una columna de un medio local en el Estado de México afirmaba que se daría un acuerdo para una candidatura de unidad entre Francisco Vázquez, funcionario del gobierno federal, y quien suscribe esta columna; nada más fuera de la realidad. No sólo porque su servidor no ha tenido ninguna reunión de ese tipo, sino porque un ejercicio de esa naturaleza es imposible, por el diseño de la votación en Morena. Plantear un escenario de ese tipo sólo sería posible si se suprimiera el ejercicio de votación, y eso no sucederá.

Lo anterior obliga a reflexionar sobre cómo se puede transitar en esta nueva realidad para generar ejercicios colectivos.

Sin duda, la primera condición es que exista piso parejo para la contienda interna y para ello es fundamental la información oportuna y veraz sobre los mecanismos que guiarán el proceso.

En días pasados se filtró de muy mala fe un documento que aparentaba ser la convocatoria para la renovación de las dirigencias en Morena; es obvio que hay gente trabajando en rutas de esa naturaleza, ya que así lo aprobó el Consejo Nacional del partido; sin embargo, la filtración de documentos (ciertos o no) no ayuda a la percepción de que todxs los militantes tenemos la misma información. Se genera un ambiente donde en el discurso todxs somos iguales, pero en los hechos unos son más iguales que otros.

La segunda condición es la unidad, pero esa, la que se construye con la base todos los días, trabajando en los territorios, informando y formando. No la unidad que se decreta, la de pórtate bien o te avasallo o intrigo contra ti.

Desde ahora, debemos ser absolutamente irreductibles en oponernos y denunciar cualquier intento de guerra sucia. El balón sigue en la cancha de la militancia.

 

Por: Daniel Serrano

* Liderazgo político de izquierda en el Edomex*

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