La reunión a puerta cerrada en Palacio

La reunión entre AMLO y los legisladores de oposición tardó más de un año en llegar

Manuel López San Martín / Opinión El Heraldo de México / Columna Definiciones

La confirmación llegó hasta la tarde-noche del miércoles: el presidente López Obrador recibiría al otro día, tempranito, por primera vez desde que asumió la Presidencia, a diputados ajenos a su partido. El encuentro fue propuesto por los legisladores de oposición, pero impulsado y operado para hacerlo posible, por el presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador de Morena, Mario Delgado, quien justamente se había reunido con el mandatario hace una semana.

 Los legisladores llegaron tempranito a Palacio Nacional. Los citaron 8:30am. Terminando la mañanera, el presidente desayunaría con ellos.

 Muy tabasqueño –como ya es costumbre en la mesa Presidencial-, el desayuno que ofreció a los integrantes de la JUCOPO y la presidenta de la Mesa Directiva de la cámara de diputados, Laura Rojas. Estuvo, también, el consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer.

 El menú: Chocolate Tabasqueño, jugo de naranja y zanahoria, Panetelas de Emiliano Zapata, plato de frutas de temporada y Omellet con chaya relleno de queso de hebra, salsa roja y frijoles.

 Los temas más tratados por los diputados: Insabi, seguridad y feminicidios –el presidente dijo no compartir lo que expresó el Fiscal General Alejandro Gertz, sobre desaparecerlo como tipo penal-.

 Los asuntos que puso sobre la mesa López Obrador como su prioridad: reforma al artículo 4 constitucional, para que los programas sociales estén en la Constitución; becas para jóvenes, para personas con discapacidad y apoyo a los adultos mayores; cambios en el artículo 108, para que el presidente pueda ser juzgado por cualquier delito. También se detuvo en el financiamiento a partidos políticos y propuso como alternativa que la disminución pueda ser progresiva; que quienes tienen más se rebajen más, y que la cámara de diputados etiquete esos recursos a políticas públicas de salud, educación, etc.

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 El trato, cordial, amable. Bromas y risas que destensaron el ambiente desde el arranque, pero, eso sí, cuenta uno de los coordinadores parlamentarios, que estuvo entre los asistentes, el presidente contestó lo que quiso.

 El coordinador del PAN, Juan Carlos Romero Hicks pidió tolerancia para las diferencias y respeto; y la del PRD, Verónica Juárez, que se considerara la pluralidad representada en el Congreso; los partidos aliados, PT, PES y Verde, desvividos en elogios; el PRI, plegado.

 El acuerdo fue en que habrá diálogo permanente entre diputados y el presidente, y fue el coordinador de Morena, quien sugirió que el próximo encuentro pueda ser en San Lázaro.

 Sobre Delgado, por cierto, hubo elogios, hasta el incómodo comentario que terminó descarrilando el halago, de que sería mejor que permaneciera en la cámara y no se fuera a presidir Morena.

 López Obrador les aseguró que no habrá reforma electoral –fuera de la reducción en el financiamiento a los partidos, en lo que sí insistió-, y que en la reforma judicial no habrá nada que haga ruido, cuenta otro de los coordinadores.

 Los diputados salieron satisfechos, el presidente también. Hubo fotos, sonrisas y abrazos. La primera reunión entre López Obrador y los legisladores de oposición tardó más de un año en llegar, pero llegó. Más vale tarde que nunca.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN 

M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM 

@MLOPEZSANMARTIN

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