La responsabilidad de Ricardo Anaya ante un PAN arruinado

Se puede insistir todo lo que se quiera en que Ricardo Anaya es un tipo articulado, inteligente y preparado. La evidencia muestra a un individuo soberbio, ignorante e interesado que, según dicen sus voceadores, es articulado, inteligente y preparado

La responsabilidad de Ricardo Anaya ante un PAN arruinado

 

La responsabilidad de Ricardo Anaya como candidato de la alianza Frente por México terminó el domingo pasado a las 20,00 hrs. No ha concluido, sin embargo, su responsabilidad como causa necesaria, eficiente y final del desastre en el interior del Partido Acción Nacional. Manuel Gómez Morín, en Ideas. Fuerza, establece que Acción Nacional se funda no con la intención de ser un partido ocasional, circunstancial.

No será un partido de elecciones, sino una organización permanente, con un cuerpo de doctrina, con una filosofía política y social que defenderá siempre. Ricardo Anaya y ad lateres comerciaron con el ideario para hacerse con las recientes elecciones. Traicionaron la doctrina como fundamento de la acción política, en lugar de presentarse como opción política a partir de su doctrina. Anaya y su equipo cercano del PAN deben de responder ante los militinates y simpatizantes no por una campaña fracasada, sino por haber conspirado en contra de los principios del partido para encabezar esa campaña.

Se puede insistir todo lo que se quiera en que Ricardo Anaya es un tipo articulado, inteligente y preparado. La evidencia muestra a un individuo soberbio, ignorante e interesado que, según dicen sus voceadores, es articulado, inteligente y preparado.

El PAN acaba de obtener el peor resultado electoral de los últimos 5 procesos presidenciales: Diego Fernández de Cevallos (1994), 26%; Vicente Fox en alianza con el Partido Verde (2000), 42.5%; Felipe Calderón (2006), 35.9%; Josefina Vázquez Mota (2012), 25.6%; y Ricardo Anaya, en alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano (2018), 22.5%.

Los datos no admiten réplica. Anaya manipuló al PAN volviéndolo en contra de sí mismo para liderar una opción presuntamente ganadora. Entre tantas, una torpeza residió en conjeturar que la suma aritmética de votos de partidos antagónicos hacía la diferencia. Nunca pensaron que el ideario de este partido es importante para sus votantes. Siempre pensaron que el PAN es tan sólo un cascarón, capaz de aglutinar a quienes decida el interés de la dirigencia independientemente de su lealtad a la doctrina del partido. Algo más. En 2009, siendo presidente del PAN Germán Martínez Cáceres, el PAN recibió el 27,9% de la votación, la más alta desde entonces. El dirigente, en lugar de conformarse con ese resultado para preservar el cargo, presentó su dimisión en uno de los actos recientes más significativos de dignidad y responsabilidad política. Ricardo Anaya tiene ya el precedente y el ejemplo si quiere pasar a la historia como algo más que un corsario.

La paradoja está servida: mientras los simpatizantes del PAN han rechazado la opción del Frente por México porque no los representa, dirigentes recién llegados insisten en que la alianza defiende la doctrina panista.

Así las cosas, los miembros del CEN del PAN comenzarán a expulsar a militantes que no han votado por el Frente por México, a la vez que se reafirman en sus puestos y cargos desde los que han traicionado al ideario y a los votantes del partido. Por poner un ejemplo ilustrativo: Miguel Ángel Mancera es Senador por el PAN mientras que militantes de siempre ni siquiera han sido considerados. Anaya ha utilizado al partido en su propio beneficio en lugar de servirlo con lealtad.

Se ha subrayado como positivo que Anaya es pragmático. En realidad, es únicamente ambicioso, luego viene lo pragmático. Pero no es sólo Anaya, también es su claque de palmeros la que ha terminado por postrar a Acción Nacional.

Son éstos quienes confiados en los resultados de las lecciones de 2016, usurpando además el mérito de los candidatos ganadores, decidieron que una estrategia semejante obtendría el mismo resultado.

El grupo de Anaya menospreció al rival, ninguneó al compañero de partido, ignoró el ideario, pensó que podría regalarle al votante cuentas de cristal a cambio del voto. Se consideró un caballo de Troya sin entender que lo llevaban dentro. De un plumazo borró al PAN y a su historia, y se hizo otro PAN de plastilina, poblado con figuritas manipuladas por un adicto del playmobil como Jorge Castañeda.

Diacrítico. Acción Nacional debe enfrentar con franqueza y sinceridad el presente. Es necesario que se debatan en el interior del Partido las causas y las responsabilidades de cada quién. En unos casos para limpiar la institución, en otros para aprender de la experiencia. Lo que está en juego no son los cargos ni los puestos, sino una ciudadanía a la que le arrebataron su opción preferente.

A Acción Nacional le resta ejercer una oposición responsable y comprometida -que no es poco-, no con los intereses de parte de su dirigencia, sino con sus militantes y simpatizantes.

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBolsa de red: El must del verano

Bolsa de red: El must del verano