La radicalización de Polonia

No es descartable una actividad creciente de los radicales, a no ser que las elecciones al parlamento polaco traigan un nuevo gobierno más liberal y centrista

Beata Wojna / Heraldo de México
Beata Wojna / Heraldo de México

Es indudable el creciente peso de la extrema derecha en Europa. También lo es en Polonia, donde muchos de los movimientos políticos que participarán en las elecciones al Parlamento Europeo a finales de mayo son euroescépticos, antieuropeos, populistas, y tienen fuertes elementos nacionalistas y/o de extrema derecha. Ahora bien: ¿cuál es su peso real en la política polaca?

La presencia de la extrema derecha en el sistema político polaco ha ido aumentando desde 2001. Por ejemplo, en las últimas elecciones, una asociación política de derecha populista, Kukiz´15, ganó 42 diputados, es decir, el 9.1% de los escaños, y lo hizo compartiendo su lista electoral con el radical Movimiento Nacional. Asimismo, entre 2005 y 2007 funcionó una coalición gubernamental formada, entre otros, por el partido de la extrema derecha, la Liga de las Familias Polacas, que, por cierto, ahora se convirtió al proeuropeísmo.

A lo anterior hay que sumar un giro general hacia la derecha conservadora que ocurrió en las elecciones de 2015. Ley y Justicia, un partido conservador, ganó una mayoría suficiente para formar gobierno en solitario, desplazando al partido de derecha liberal Plataforma Cívica, que llevaba ocho años gobernando. Aunque no hay que confundir la derecha conservadora con la extrema derecha, estas corrientes se han caracterizado por cierta similitud en algunas de sus propuestas —política antinmigrante, cercanía a la iglesia católica y discursos contra las minorías sexuales— generando la percepción de una mayor radicalización.

Diferentes grupos de extrema derecha están presentes en Polonia desde hace décadas. Es un fenómeno representado por miles de activistas que ha crecido en los últimos tiempos. No obstante, los resultados electorales reflejan más bien el carácter marginal de esta corriente fragmentada en muchos grupos y líderes.

Es difícil calcular el apoyo social a los movimientos radicales en Polonia, ya que el nacionalismo se mezcla frecuentemente con el catolicismo radical en una sociedad mayoritariamente católica. Diferentes evaluaciones arrojan una cifra que ronda alrededor de cien mil personas.

El proeuropeísmo de la sociedad polaca —entre 70% y 80% está a favor de la UE y aprecia los beneficios que trajo la integración europea— funge como freno a la difusión del nacionalismo radical, pero no es una barrera total contra los extremismos. Desafortunadamente, el gobierno de la derecha conservadora, representado por el partido Ley y Justicia, ha sido muy permisivo y tolerante con la extrema derecha polaca.

En el futuro, no es descartable una actividad creciente de los radicales, a no ser que las elecciones al parlamento polaco, que se celebran en otoño de 2019, traigan un nuevo gobierno de corte más liberal y centrista. Por lo pronto, las elecciones al Parlamento Europeo —a celebrarse en cinco semanas— son una oportunidad para que los liberales frenen el radicalismo y los mensajes xenófobos que han aparecido en la campaña electoral polaca.

 

Por BEATA WOJNA

@BEATAWOJNA

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