¿La puntilla?

Después de haber echado tantas cosas abajo, no se ve ningún reducto por donde Anaya pueda encontrar una salida

¿La puntilla?

Ricardo Anaya dio un paso temerario al denunciar ante la Procuraduría General al ex presidente Calderón y a José Antonio Meade, candidato del PRI, como parte de un esquema criminal y una red de corrupción que favoreció a la empresa Braskem-Idesa, filial de Odebrecht.

Habituado a los golpes espectaculares, en su guerra contra Peña y el PRI a Ricardo Anaya parece no importarle sostener su candidatura sobre la destrucción del PAN. No debería provocar extrañeza. Nada, ni principios ni convicciones ni luchas históricas lo ataban al partido albiazul, y en algo muy parecido terminó su alianza con el gobierno del presidente Peña.

Si para alcanzar la nominación fragmentó la más antigua de las fuerzas políticas, a diez días de que termine la campaña Anaya volvió a empuñar el sable para descargarlo en su maltrecho partido.

Anaya debe estar convencido de que la denuncia contra Meade y Calderón puede hundir más al candidato del PRI y afianzar a la Coalición Por México al Frente en el segundo lugar de la contienda.

En sentido opuesto, sus opositores creen que esta decisión puede ser la puntilla que termine por debilitar la polémica candidatura de Anaya.

Es significativo que Alfredo Figueroa, de la red de voceros de la Coalición, un actor político no panista, haya presentado la demanda, una puñalada a la yugular del ex presidente Felipe Calderón.

Hay un hecho irrefutable en la denuncia de la Coalición por México al Frente ante la PGR: embarra y daña más al calderonismo, que al candidato del PRI. Si el PAN ya estaba dividido, este nuevo golpe de Anaya lo cimbra aparatosamente.

Aquí hay unos que creen que el adversario no es AMLO, sino Calderón, tuiteó Juan Ignacio Zavala, hermano de Margarita Zavala, la candidata independiente que declinó hace unas semanas.

Sintomático -y penoso- que lo único que se le ocurra a Anaya y a su Frente es denunciar penalmente a Felipe Calderón. Esta campaña se recordará por la bilis del foxismo fallido, escribió Roberto Gil Zuarth.

El senador panista José Luis Lavalle dijo que es la misma estrategia de toda la vida de Ricardo Anaya: si no puede convencer, busca confundir.

Y simular, podría añadirse. Seguir simulando: ¿Por qué Anaya no denunció antes a Meade y a Calderón? Quizá porque estaba distraido (y encantado) retratándose con ellos.

Anaya termina su campaña siguiendo un signo en su corta vida política: la devastación. Andrés Manuel López Obrador convirtió en ruinas su campaña de 2006 y años más tarde, en dos ocasiones encontró una salida.

Anaya parece correr bajo las varias destrucciones que provocó en el PAN. A unos días de que termine la historia de su candidatura, Anaya parece cada vez más lejos de la Presidencia y más próximo a una guerra que tendrá que librar contra los grupos panistas que tendrán como único objetivo arrebatarle el control del partido.

Después de haber echado tantas cosas abajo, no se ve ningún reducto por donde Anaya pueda encontrar una salida.

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