La pregunta de Ana

Le detallé a mi sobrina que la igualdad que ella vive, desafortunadamente no la viven todas las niñas

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México
Vanessa Rubio / Heraldo de México

Hace unos días me llamó mi sobrina Ana, de 10 años, y me preguntó por qué había yo hablado en la tribuna del Senado sobre el empoderamiento de las mujeres. Me dijo que sonaba a que queríamos apoyar a las mujeres por encima de los hombres y que parecía un enfrentamiento entre mujeres y hombres.

Entendí el cuestionamiento. Para ella, las mujeres somos absolutamente iguales que los hombres en derechos, capacidades y oportunidades. Entonces, ¿para qué empoderar a un género específico?

Le expliqué que las cosas no siempre han sido como hoy, y le detallé que la igualdad que ella vive, desafortunadamente no la viven todas las niñas y mujeres en México y el mundo, por lo que había que promover políticas y acciones para emparejarnos.

 

Le hablé de las distancias en los derechos sociales y también en las posiciones de liderazgo. Un estudio del FMI analiza la evolución de distintos indicadores de género entre 1980 y 2014, y demuestra que mientras que en 1980 sólo 50% de las niñas de Medio Oriente y África, y 65% de las niñas del Sudeste Asiático estudiaban secundaria, en 2014 subieron a 88%, 80% y 96%, respectivamente.

El estudio concluye que el mundo está convergiendo hacia la igualdad en el acceso a la educación. Se cierran brechas, pero falta mucho para alcanzar plena igualdad en el acceso a derechos sociales (alimentación, salud, educación, vivienda, servicios a la vivienda, empleo).

Los espacios de toma de decisión son otro pendiente, no se diga en los sectores corporativos, económicos y financieros internacionales. De las empresas de Fortune 500, sólo 5% están encabezadas por mujeres. Fue apenas en 2009 cuando Janet Yellen sentó precedente como la primera mujer en dirigir la Reserva Federal de Estados Unidos. Dos años después, Christine Lagarde se convirtió en la primera mujer en ser nombrada directora gerente del FMI.

En México, hace apenas tres años fui la primera subsecretaria de Hacienda y Crédito Público del país y hace menos de un año fue nombrada la primera mujer subgobernadora del Banco de México: Irene Espinosa.

Ni Hacienda ni Banxico han estado encabezados por mujeres en nuestra historia. Dentro de unos meses, por primera vez habrá tres mujeres como economistas en jefe de los principales organismos financieros internacionales: Pinelopi Koujianou, en el Banco Mundial; Laurence Boone, en la OCDE, y Gita Copinath, en el FMI. El think tank Catalyst, PriceWaterhouseCoopers y Forbes, en sendos análisis, concluyen que las organizaciones con más diversidad y representatividad son más efectivas, en lo que a resultados se refiere. La inclusión importa por derecho, e importa por desempeño.

A la generación de Ana debemos explicarle el largo esfuerzo de hombres y mujeres por lograr el piso parejo que permitirá la igualdad de oportunidades como algo orgánico y estructural, y ya no como producto de acciones deliberadas o afirmativas. Hemos avanzado mucho, pero aún existen brechas evidentes que hace falta cerrar.

 

VANESSA RUBIO MÁRQUEZ

SENADORA

@VRUBIOMARQUEZ

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