La política de elegir entre convenientes

Los empresarios deben constituirse como una oposición sana y reaprender a vivir del otro lado de la mesa, condición que olvidaron por décadas. En el tablero de la economía participamos todos

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

El 1 de diciembre Andrés Manuel López Obrador dejará vacante el papel de opositor que ha desempeñado extraordinariamente bien. Deberían pasar dos cosas: tomar la responsabilidad de gobernar conforme a los motivos por los que se le asignó la preferencia del voto y, México deberá construir los otros pesos y contrapesos de la democracia, es decir, el papel de los opositores desde lo político, empresarial y la sociedad civil.

Es sano para México que la oposición real no recaiga en un solo hombre como hasta ahora.

La oposición no es oponerse, es evitar que suceda lo que Andrés Manuel López Obrador ha definido puntualmente: la política es optar entre inconvenientes; para traducirlo en un país en el que decidamos sobre lo mejor a partir de observar qué y por qué los otros quieren que las cosas se hagan de una u otra forma. Una oposición sana es condición necesaria para que triunfe la cuarta transformación, #4T.

Tampoco se trata de los conservadores contra López Obrador. No es perdón al pasado con miras a que en el futuro no vuelva a suceder.

El reto es mayor y es precisamente la creencia de que López Obrador puede cambiar el fondo y no solamente la forma. Esto fue lo que propició el impulso de su votación.

La expectativa suele ser el enemigo de la política. Todo gobernante tiene el peligro de convertirse en el Enrique Peña de la historia. Hace seis años la esperanza era similar, aunque el dolor por la corrupción era menor.

De ahí que sea fundamental el éxito sexenal de Andrés Manuel López Obrador y para ello el empresariado mexicano tiene que definir qué papel quiere jugar. Sus participaciones públicas dejan ver que no lo saben y de saberlo, que están jugando mal.

El presidente electo necesita de otros para superar el reto.

Los empresarios deben constituirse como una oposición sana y reaprender a vivir del otro lado de la mesa, condición que olvidaron por décadas.

Los mercados hoy se mueven por decisiones políticas que afectan sus expectativas a futuro, pero también existe el ingrediente de lo qué están haciendo los corporativos para impulsar una expectativa positiva.

En el tablero de la economía participamos todos, de ahí que la política debe ser optar entre lo menos inconveniente.

A Andrés Manuel López Obrador le gusta tratar con individuos, no con organizaciones empresariales. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y las sectorizadas siguen pensando en el pasado reciente.

Se les olvida que también son responsables de construir un ambiente de negocios óptimo. López Obrador ya les mostró cómo usa el poder que le dio el voto, ellos no han sabido presentarle cuáles son sus aportaciones más allá de empleo e inversión, el presidente electo quiere más, por ejemplo, responder a uno de los motivos que movió el voto por él: qué van a hacer para no ser participes de la corrupción.

 

@OSANDOVALSAENZ

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