La peste Odebrecht

No ha dejado de estar bajo investigación, pero vuelve a los titulares de la prensa

Alejandro_Cacho
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Ese apellido brasileño será recordado como la peste que propagó la corrupción -ya arraigada- en 12 países de tres continentes, que tiene arrinconados a una docena de ex presidentes latinoamericanos y varias decenas a altos funcionarios públicos. A esta lista de males habrá que sumar ahora una muerte: la de Alan García, ex presidente de Perú, quien se disparó en la cabeza ayer.

Odebrecht no ha dejado de estar bajo investigación, pero vuelve a los titulares de la prensa internacional tras el suicidio de Alan García, quien a los 35 años se convirtió en presidente de Perú, allá por 1985. El joven político de voz fuerte, clara dicción e ideas progresistas destacó inmediatamente en la escena internacional. Altivo y audaz, con su 1.93 de estatura, logró que el mundo volteara a ver al Perú. Era el rostro de una nueva generación de políticos latinoamericanos.

Fue muy popular y tuvo un segundo mandato de 2006 a 2011 y ahí lo alcanzó la corrupción.

Alan García llevaba varios meses enfrentando la investigación de la fiscalía peruana. Ayer por la mañana la policía llegó a su casa para arrestarlo preventivamente por 10 días. Apenas el fin de semana una investigación periodística puso al descubierto cómo Luis Nava, su secretario de la presidencia, y su hijo, José Antonio Nava, recibieron 4.5 millones de dólares de Odebrecht por la construcción de la línea 1 del metro de Lima. Alan García siempre alegó su inocencia y prometió probarla, pero no lo hizo. Prefirió la muerte que la cárcel.

Pero no es el único, otros tres ex presidentes peruanos son señalados de haber recibido sobornos de Odebrecht: Pedro Pablo Kucyznski, Ollanta Humala, Alejandro Toledo y la ex candidata presidencial, Keiko Fujimori. En Brasil, hay también tres ex presidentes acorralados por el escándalo de Odebrecht: Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Roussef y Michel Temer. En Panamá, salpica a tres más: los ex presidentes Ricardo Martinelli, Martín Torrijos y al actual presidente, Juan Carlos Varela. La lista sigue y es enorme.

México no podía escapar a la corrupción de Odebrecht, que incluso tenía una área de su corporativo destinada a pagar sobornos por todo el mundo. Se habla de que las primeras investigaciones de posibles sobornos de Odebrecht datan del gobierno de Felipe Calderón, pero lo que está documentado son los pagos que hizo la brasileña a personajes cercanísimos a Enrique Peña Nieto desde su campaña presidencial. Paradójicamente, en México la investigación no ha avanzado lo suficiente. Junto con Venezuela, somos el único país donde no hay un solo detenido por este escándalo mundial.

Las investigaciones periodísticas, como se ha demostrado en otros países, son importantísimas, fundamentales a veces, pero no suficientes. Hace falta que la justicia se aplique, y aquí no ha ocurrido. El actual gobierno no tiene pretexto, la pregunta es si se atreverá y cumplirá su promesa de acabar con la impunidad.

 

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@CACHOPERIODISTA

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