La palabra presidencial

La práctica mañanera de López Obrador ha desgastado la palabra presidencial

Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey
Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

El frecuente uso de adjetivos y descalificaciones en el discurso, sobre todo cuando es una costumbre reiterada, denota falta de argumentos sólidos y/o la ausencia de un proyecto claro sobre lo que se quiere decir. Por eso, cuando un gobernante acude a la tribuna pública, su palabra debe ser precisa, transmitir certeza y dirigirse a la Nación con la fuerza moral de su autoridad. Así se consigue respeto, visión de Estado y proyección al futuro.

La práctica mañanera de López Obrador ha desgastado la palabra presidencial y lamentablemente se convirtió en fuente de frecuentes imprecisiones, anuncios parciales de estrategias y tácticas, y la descalificación de todo aquello que difiere de su visión.

Por eso, ha perdido sentido el análisis sistemático de la conferencia mañanera. Los medios suelen hacer excelentes resúmenes diarios, dotados de fotos y anécdotas. Un amigo me comentaba que, en estos días, a la hora de la comida, nunca falta algún comensal que comenta: Qué crees que pasó hoy…. Siempre habrá una anécdota, alguien más se incorporará a la lista de los fifís o conservadores y la imagen pública de personas o de alguna institución será dañada, especialmente organizaciones de la sociedad civil, funcionarios de gobiernos pasados o instituciones autónomas.

También, a la hora de la comida es común que alguien haya desmentido lo dicho, o precisado los datos. Hoy por hoy seguimos oyendo que todo tiempo pasado fue corrupto, maligno o inmoral y las instituciones estuvieron diseñadas para el robo, el influyentismo y los malos negocios. Corresponde entonces empezar a buscar resultados y el cumplimiento de la palabra empeñada.

Me di entonces a la tarea de releer mis notas de estos primeros 76 días de gobierno. Empecé por los discursos del 1 de diciembre, en especial el leído por el Presidente en el Zócalo capitalino:

Aquí en el Zócalo de la Ciudad de México, principal plaza pública del país, luego de recibir el bastón de mando de los pueblos originarios de nuestra gran nación, reafirmo el compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

(…) Reafirmo puntualmente los compromisos (…) 3. Se mantendrán las estancias infantiles de la antigua Secretaría de Desarrollo Social y se regularizarán los Cendis promovidos por el Partido del Trabajo; ambos programas tendrán recursos garantizados en el presupuesto y pasarán a formar parte de las secretarías de Bienestar y de Educación Pública. Asumo entonces que, más allá de los dichos mañaneros y de los debates, las estancias infantiles se mantendrán, contarán con recursos y las madres trabajadoras tendrán las instituciones que les facilitan crecer como personas útiles a la sociedad. Lo que no entiendo es a qué vienen al cuento los abuelitos cuidadores de nietos y las quejas de las madres que hemos escuchado. A no ser que, en efecto, la palabra presidencial, por la razón que sea, se haya desgastado en apenas 76 días.

 

Decano de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

@arturosanchezg

 

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