La Opción para México: Expander el Perímetro de Norteamérica

El presente y futuro de México continúa siendo Norteamérica y en gran medida Estados Unidos

Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México
Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México

Las relaciones entre los países deben ser guiadas por principios de respeto, diálogo y cooperación, sin embargo, por encima de todo, deben de ser pragmáticas, no pueden darse el lujo de ser emocionales.  La idea de ser  Autosuficiente y producir lo que consume no es un concepto alcanzable. Es una reacción emocional y desde luego parte de una retórica política que es bien recibida por una audiencia patriotera y sencilla de convencer, pero no es una opción real.  ¿Qué otras opciones hay para México

La opción de voltear a Europa es interesante –hasta cierto punto también emocional– pues la geografía no ayuda y Europa por su cuenta busca el desarrollo de… Europa, por supuesto. La prioridad de integración europea continúa siendo Europa del Este y, en segundo lugar, el Norte de África. 

La opción de voltear a China se escucha tentadora, sobre todo para una nueva clase gobernante que incluye personajes que han sido formado en una ideología – emocional- antiestadounidense y que sueñan con fomentar o apoyar un contrapeso para Estados Unidos… ideología emocional y francamente peligrosa para el progreso de Norteamérica.   La opción China no es opción, por lo menos no en el largo plazo.

Si bien China está atravesando por un periodo de expansión considerable se avecinan graves problemas para el Dragón del Este:  la política de control de crecimiento de población de los últimos 40 años ahora presenta una pesadilla demográfica y económica en el largo plazo pues se prevé un crecimiento negativo, es decir, una contracción de la población china en el largo plazo. Para el año 2100 habrá solo 1,000 millones de chinos en el mundo, casi 500 millones menos que hoy.  Por otro lado, la cultura china basada en el pensamiento del colectivo por encima del individuo se enfrentará a la generación de los Pequeños Emperadores, una generación compuesta predominantemente por hombres e hijos únicos que están a pocos años de convertirse en los principales tomadores de decisiones. China hasta el momento es el tercer socio comercial de México y el intercambio comercial tendría que cuadruplicarse para tan siquiera acercarse al segundo socio de México:  Canadá.   

El presente y futuro de México continúa siendo Norteamérica y en gran medida Estados Unidos.  Por lo tanto, no es de extrañar que, de los 67 consulados mexicanos en el extranjero, 50 están en Estados Unidos. A partir del primer trimestre de 2019, México es el principal socio de Estados Unidos, por lo tanto, México también es el futuro de Estados Unidos. La opción de ignorar y minimizar los gritos del inquilino actual de la Casa Blanca es la correcta; México deberá ejercer paciencia estratégica pues, aunque parezca difícil de creer, se ha convertido en el adulto de la relación –por lo menos hasta ahora. 

En esta dinámica de integración regional, Centroamérica representa un reto tanto económico como de seguridad que no puede ni debe de ser ignorado.  La decisión de invertir en Centroamérica para apoyar su desarrollo es la correcta.  Si bien la crítica –emocional- girará en torno a porqué apoyar a los centroamericanos por encima de los pobres mexicanos, la decisión es estratégica y -repito- la correcta.  No va a ser sencilla y menos inmediata, pero siembra un precedente de cooperación económica que complementa –en paralelo– el despliegue de seguridad hasta ahora compuesto por los 6 mil guardias nacionales a la frontera sur. 

¿Qué más puede hacer México y específicamente las Fuerzas Armadas para fortalecer la seguridad en Centroamérica? Mucho.  Pueden apoyar para establecer una estación radar multinacional en la región  y con ello comenzar a monitorear el espacio aéreo;  puede dotar a las fuerzas aéreas de Guatemala, El Salvador y Honduras con aviones Pilatus PC-7 y helicópteros Bell 206/212 que siendo reemplazados en los inventarios mexicanos con los Beechcraft T-6C+ y por helicópteros Bell 407 y Sikorsky UH-60M Black Hawk más nuevos pero que aún les quedan varios años de vida; pueden, en coordinación con los países centroamericanos, desplazar plataformas aéreas de vigilancia para hacer barridos electrónicos de la región; pueden dotar a las marinas de Centroamérica de embarcaciones interceptoras y de patrulla costera construidas en México, e incrementar las operaciones multi-nacionales.

Lo ideal, desde luego, será que los medios aéreos y navales antes descritos sean reemplazados eventualmente por equipos nuevos, sin embargo, entre decidirse, financiarlos, pedirlos, entrenarse, recibirlos y comenzar a operarlos pasan por lo menos 3 a 5 años, la ventana de tiempo que puede cubrir los medios mexicanos.  

¿Qué sería aún más fuerte?  Hacerlo en conjunto con Estados Unidos y Canadá, que podrían apoyar el desarrollo de fuerzas de seguridad centroamericanas, utilizando y fortaleciendo instrumentos existentes como la Junta Interamericana de Defensa y la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericana.  Esta es desde luego sólo una dimensión dura de lo que debe de ser una iniciativa norteamericana para la seguridad y defensa de su flanco sur. En breve, México puede y debe apoyar para extender el perímetro de seguridad de Norteamérica.

Por: IÑIGO GUEVARA MOYANO*

*Consultor de la compañía Jane’s
en Washington, DC.

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