La nueva ruta de la seda

El presidente chino anunció en 2013 crear la iniciativa “La ruta de la Seda y el cinturón económico y la ruta de la seda marítima del Siglo XXI"

Los esfuerzos del gobierno Chino en emprender un mecanismo de desarrollo económico en la región de Asia Central, Europa y Asia en la que participan 60 países no pueden pasar desapercibidos para América Latina y por ende, para México. El proyecto conocido como one belt, one road busca rescatar la antigua ruta de la seda, por tierra y mar, es el camino que el gobierno chino está emprendiendo para ello. Lo hace a través de un ambicioso plan de modernización y creación de infraestructura que se generará a través de la cooperación económica internacional, que busca generar mejores niveles de conectividad y de crecimiento y desarrollo económico en las regiones donde se implementará.

Cuando el presidente chino Xi Jinping visitó Asia Central y el sudeste asiático entre los meses de septiembre y octubre de 2013 anunció, en conjunto con otros países, crear la iniciativa La ruta de la Seda y el cinturón económico y la ruta de la seda marítima del Siglo XXI.

Esta iniciativa, como ya se mencionó, es un proyecto sistemático que deberá consultarse en conjunto, agrupando los intereses de todos los países participantes. Cabe resaltar que de acuerdo a la visión china de este proyecto, los esfuerzos se tendrán que hacer integrando las estrategias de desarrollo de los países participantes a lo largo de este proyecto el cual ha tomado forma luego de una serie de foros, conferencias y reuniones convocadas por el gobierno de China.

La más reciente se celebró durante los días 15 y 16 de mayo pasado y a la cual asistieron representantes de varios países de Asia, Europa, África y América Latina. En el evento se anunció un programa denominado Franja y Ruta, el cual consiste en un programa de inversión en infraestructura de alrededor de 124,000 millones de dólares. De acuerdo al periódico chino People Daily, este ambicioso proyecto también dará ayuda alimentaria de emergencia por valor de 2,000 millones de yuanes a los países en desarrollo a lo largo de la Franja y la Ruta y entregará 1,000 millones de dólares al Fondo de Ayuda para la Cooperación Sur-Sur.

El proyecto Franja y Ruta se encuentra inmerso en una recomposición en el tablero global modificado a raíz de una mayor presencia en el escenario internacional de China y Rusia, quienes abogan por un mundo con carácter multipolar. La Franja y Ruta es en términos reales un mecanismo de penetración económica que le abrirá a China las puertas a sus inversiones, productos y servicios en un primer momento, a su espacio geográfico vital y en un segundo termino, buscará exportar estos esquemas de cooperación a otras regiones, tal es el caso de América Latina donde ya existe una relación comercial sólida con países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

En este contexto deberíamos de preguntarnos cuál es la posición de México ante este proyecto, más aún cuando el discurso de diversificación de nuestra relaciones económicas, comerciales y financieras internacionales no cuaja? La nueva ruta de la seda bien podría encajar en nuestra nueva realidad geoeconómica, misma que se ha modificado, nos guste o no, en un contexto de renegociación de nuestro principal instrumento comercial con el exterior: el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN).

 

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