La nueva Guerra Fría en Europa

Es una mala noticia que Europa se queda sola en medio de las disputas de los grandes y sin capacidad de respuesta a las amenazas de su entorno inmediato

Beata Wojna / Heraldo de México
Beata Wojna / Heraldo de México

Hay un cambio sustancial en Europa. Hasta hace pocos años fue la crisis económica la que se encontraba en el centro de preocupación de los europeos, derivado de la gran recesión de 2008-2010. Hoy, sin embargo, las palabras que más se repiten en Europa son inseguridad e incertidumbre, debido al futuro, que podría estar marcado por una nueva confrontación en ese continente.

Al finalizar la Guerra Fría y las guerras de los Balcanes, Europa empezó a considerarse un lugar con alto grado de seguridad. No obstante, esta situación se ha modificado debido al cambio en el comportamiento de dos países, Rusia y Estados Unidos, de quienes depende la estabilidad del continente europeo.

Desde que Rusia ocupó la península de Crimea en 2014, incorporándola a su territorio y violando los principios del Derecho Internacional, se ha evidenciado que en Europa existe un lobo solitario herido que busca recuperar el poder y no descartará ningún método para conseguir sus objetivos. Recientemente Rusia ha practicado en diferentes campos de batalla -Ucrania y varios países europeos incluidos-, su nueva estrategia militar (la llamada guerra híbrida), que combina la guerra convencional, la guerra de guerrillas y la guerra cibernética, junto con otros métodos de influencia, como las noticias falsas, la diplomacia y la intervención electoral en el extranjero.

Por otra parte, desde la llegada del presidente Donald Trump al poder en 2017, se ha observado un debilitamiento de la relación transatlántica. Los estadounidenses han cuestionado su participación en la OTAN a pesar de que es el fundamento de la seguridad europea en las últimas siete décadas. A ello se suma la suspensión, el 2 de febrero, de la participación de EU en el tratado soviético-estadounidense de 1987 sobre la eliminación de los misiles de alcance intermedio y corto (Tratado INF) y el inicio del procedimiento de retirada del mismo. Independientemente de los motivos, esta decisión equivale a permitir que Rusia desarrolle legalmente sus programas de misiles balísticos nucleares y convencionales, con radio de alcance de entre 500 y 5 mil 500 kilómetros, amenazando directamente al territorio de Europa central y occidental.

Este fin de semana en la ciudad alemana de Múnich se reunieron varios líderes políticos, entre ellos la canciller alemana Angela Merkel, el vicepresidente estadounidense Mike Ponce y altos representantes de Rusia y China, para tratar los problemas de seguridad. El encuentro reveló la incapacidad de los políticos de llegar a consensos fundamentales.

Es una mala noticia para Europa que se queda sola en medio de las disputas de los grandes y sin capacidad de respuesta a las amenazas de su entorno inmediato al no ser una potencia militar.

Desafortunadamente lo que está en el horizonte es una nueva confrontación al estilo de la Guerra Fría, pero con los métodos de la guerra híbrida y con una amenaza nuclear en la proximidad inmediata, a la que los europeos tendrán que enfrentarse probablemente en soledad.

 

Profesora de Relaciones Internacionales Tec de Monterrey

@beatawojna

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