La negociación de Alito

Para lograr el apoyo de gobernadores, Alito se habría comprometido a no buscar la presidencial para el 2024

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

¿Será que enloquecieron los gobernadores priistas?

El campechano Alejandro Moreno Cárdenas, ¿la habrá pensado bien?

¿Realmente vale la pena abandonar una gubernatura —en el cuarto año, con proyectos de gran envergadura en puerta y una buena relación con el Presidente de la República—, para ir a dirigir un partido desprestigiado, destartalado; que acaba de perder por segunda vez la Presidencia de la República, con poquísimas posibilidades de rehacerse pronto y de obtener triunfos en un horizonte cercano?

Evidentemente, Alito piensa que bien lo vale. Y está próximo a lograrlo.

Pero la pregunta vuelve a ser ¿por qué?, ¿para qué?, si las posibilidades de ganar la Presidencia en 2024 lucen remotas, prácticamente imposibles para el PRI.

Hay quienes piensan que con Alito al frente del PRI, el tricolor repetiría el mismo error de 2002 con Roberto Madrazo: que el presidente del partido se agandalle y dé el salto a la candidatura presidencial.

¿Es así? ¿Tal es el panorama que se avecina para el PRI, luego de que los mandatarios priistas —con excepción de Claudia Pavlovich— decidieron apoyar al de Campeche?

Bueno, parece que no. Que lo planteado por Moreno Cárdenas para lograr el apoyo de sus pares —sobre todo de Alfredo Del Mazo, cuya entidad tiene el padrón más grande de priistas—, va por otra ruta.

De entrada —asómbrense—, él no buscaría la próxima candidatura presidencial. Es compromiso sellado.

La idea de él y de todo el grupo que lo apoya —encabezados por los Moreira y los Murat—, es recobrar el partido. Tomarlo bajo su control. Cerrarle las puertas por completo al equipo que llevó a Peña Nieto a Los Pinos —comenzando por Carlos Salinas de Gortari— y a personajes como Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones.

La lucha frontal es contra ellos.

Recobrado el partido y con la secretaría general en manos de una mexiquense, serían los gobernadores —encabezados por el propio Alito, Del Mazo y Alejandro Murat—, quienes definirían las candidaturas por venir en los distintos puestos de elección, para recobrar territorio.

Entre tanto, fungiría como un puente entre el partido y el presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien lleva una buena relación, lo que —creen— les podría evitar algunos golpes innecesarios y, en una de ésas, hasta obtener cierto apoyo.

Y dependiendo de cómo pinte el escenario para 2024, se definiría la candidatura presidencial. Pero en ésta, subrayan, Alito no participaría. Más bien se reservaría para la siguiente.

Ésas, refieren, fueron las cartas que el campechano puso sobre la mesa para ganarse el apoyo de 11 de los 12 gobernadores del PRI.

***

GEMAS: Obsequio de la ex presidenta del PRI, Dulce María Sauri, sobre el apoyo de los gobernadores a Alito: Su intención es forzar la máquina. Lástima….

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@MARTHAANAYA

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