La necedad de AMLO huele a negocio redondo

El constructor consentido de López Obrador, José María Rioboó ya tiene el proyecto del aeropuerto en Santa Lucía. Y quizá algo más.

La necedad de AMLO huele a negocio redondo

Negociazo esconde la necedad del candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, de cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), para, en su lugar, construir dos pistas en la actual base militar de Santa Lucía, a 48 kilómetros del Aeropuerto Benito Juárez (AICM) y sin infraestructura vial de accesos.

(Se perderían 470 mil empleos).

Su plan es beneficiar a su constructor de cabecera, al que siendo jefe de Gobierno de la Ciudad de México encargó el proyecto ejecutivo de los segundos pisos, cuyos costos y contratos se reservaron durante 12 años: el ingeniero José María Rioboó, quien incluso ya tiene el proyecto para la terminal aérea de López Obrador.

En noviembre de 2015, el tabasqueño y el ingeniero Rioboó presentaron su proyecto: mantener abierto el AICM para vuelos nacionales, y para vuelos internacionales construir dos pistas en Santa Lucía, que, dijeron, se terminarían en 30 meses a un costo de 69 mil millones de pesos.

Es decir, el proyecto ya lo asignó, sin licitación de por medio como hizo con el segundo piso del Periférico.

Ahí no acaba el negocio, pues la base de Santa Lucía carece de vialidades de acceso, por lo que alguien debería construirlas, y hasta ahora sólo Rioboó ha hecho ese tipo de trabajos a López Obrador (por el proyecto del segundo piso le entregó 162 millones de pesos).

Pensemos simplemente en los viajeros internacionales que aterricen en Santa Lucía y deban hacer una conexión a cualquier destino nacional. Al estar el AICM a 48 kilómetros de distancia, se requiere, por supuesto, una vialidad rápida, tipo segundo piso, por ejemplo. Habría que hacerla.

Sin contar con que un eventual gobierno de López Obrador debería reintegrar 140 mil millones de pesos ya adjudicados para el NAIM, en Texcoco, y 40 mil millones de pesos por las 17 obras que se realizan alrededor, más las penalizaciones económicas que eso implica, en ambos casos.

Tiraría por la borda, además, 40 mil empleos que ya existen y dejaría de crear 470 mil al finalizar la obra.

Todo para beneficia a Rioboó, quien también recibió contratos de fieles a López Obrador. Marcelo Ebrard, como jefe de Gobierno lo contrató para construir la Supervía y ampliar la Línea 1 del Metrobús. Incluso su hermano, José Ramiro López Obrador, en 2006 siendo edil de Macuspana, le dio 120 millones de pesos para el proyecto Macuspana XXI.

Y no hay que olvida que, extrañamente, la operadora del segundo piso en Periférico no fue la Secretaría de Obras capitalina, sino la Secretaría del Medio Ambiente, cuya titular era Claudia Sheinbaum, ahora candidata de Morena a Jefa de Gobierno.

***

EN EL VISOR: Suspicacia provoca que quien sacó a 10 mil morenistas de la CDMX para adherirlos a la campaña de Alejandra Barrales sea Pedro Pablo de Antuñano, operador de Ricardo Monreal, quien le compitió a Sheinbaum la candidatura al gobierno capitalino.

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo