La diplomacia y su ejecución: el caso de Asia

Es importante establecer una estrategia programática especial para la región, en donde se puedan visualizar los compromisos y resultados de la cooperación

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Conocí hace un par de años al nuevo subsecretario de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el embajador Julián Ventura. Fue cuando llevaba las riendas de la embajada de México en China. En aquel entonces lo visité en el edificio diplomático y entrevisté sobre la situación de las relaciones entre los dos países y sobre su visión de Asia, que conocía muy bien, dado que fue director para esa región en la Cancillería años atrás. Al respecto, me gustaría recuperar un fragmento de aquella larga entrevista, y que al día de hoy, puede ser considerada parte de un diagnóstico muy acertado, no sólo con ese país, sino con la región asiática en su conjunto, sobre todo, cuando abordamos el tema del déficit comercial que nuestro país tiene con China.

El embajador Ventura (2016) entonces destacó que el tema económico es muy importante dado que es nuestro segundo socio comercial. Hay un déficit estructural. Hablar de una corrección de ese déficit, o asimetría estructural, no sucederá en el mediano o largo plazo ya que obedece a muchos factores, pero la composición del comercio ha cambiado mucho en menos de una década

En esta fase inicial de la que hablaba, 2001-2006, las exportaciones de China a México en más de un 70% eran manufacturas básicas que afectaban a algunos sectores de nuestra economía como los textiles, el calzado, plásticos; hoy 75% de los productos que China exporta, son bienes de capital o bienes intermedios que se integran y que, a su vez, juegan un papel importante en la competitividad internacional de nuestras manufacturas. Eso es una transformación significativa…

China es un mercado que hay que cuidar, crecer, cultivar y entender. Y se está haciendo. México fue el país que más firmó protocolos sanitarios en el 2015, para el acceso de productos agrícolas mexicanos. Comento esto, ya que durante por alrededor de 8 años no se había firmado ninguno. Esto le da más oportunidades de diversificación a productores mexicanos de aguacate, carne de res, cerdo, moras, todo tipo de mariscos, tabaco en rama, lácteos, el tequila, es decir, una ampliación que genera oportunidades; hay que consolidar esto y apoyar a los exportadores mexicanos. La principal exportación de productos mexicanos a China, es el sector automotriz; las autopartes dan cuenta de una diferenciación básica de nuestro país con ellos y la del resto de América Latina y el Caribe, mucho más centrada en las materias primas y bienes·.

Estas líneas, dejan claro que el embajador Ventura, tiene muy bien definida la situación que guarda la relación de México con China, y con sus principales socios comerciales en Asia, es decir, Corea y Japón. No es una casualidad que en estos días esté realizando una serie de visitas oficiales en la región, en donde además de los temas económicos y comerciales, enfatizó en la necesidad ampliar el diálogo político, así como de incrementar los esquemas de cooperación internacional, dada la agenda multilateral.

Por ello, como lo he señalado en este mismo espacio, para la ejecución, es importante que se establezca una estrategia programática especial para la región, en donde de acuerdo a los intereses nacionales, se puedan visualizar los compromisos y resultados de la cooperación en el corto y mediano plazo, a través de un modelo que pueda integrar las cuatro hélices (sectores: privado, público, académico y financiero), y mediante el cual, se pueda transitar hacia un modelo de cooperación más competitivo, plural e incluyente, entre los distintos actores, conforme a las dinámicas globales actuales.

Con ello, y si los planteamientos del embajador Ventura, logran tener eco, serán un importante complemento a lo que México en esa materia (cooperación horizontal) prometió a Centroamérica en vísperas de impulsar el desarrollo de la región ante el cambio de su política migratoria (combatir las causas estructurales que la originan).

Esperemos que la diplomacia mexicana, a través de este tipo de estrategias, logre dar cumplimiento al interés nacional, pero sobre todo, logre darle un carácter serio e institucional, a través de un seguimiento puntual de los compromisos con resultados medibles, ya que, sin esto, todo queda en el discurso.

 

* Analista internacionalista

[email protected]

@adolfolaborde71

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