China: del dicho al hecho

Propongo que México integre el pragmatismo característico de los chinos en la relación comercial

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Esta semana se festejó el Año Nuevo Chino (del Cerdo). En México hubo una gran cantidad de festividades culturales, incluyendo la organizada por la embajada de ese país. Al evento acudieron algunas personalidades representantes del gobierno en turno que, de alguna manera, mandan un mensaje sobre la importancia de la relación con ese país; sin embargo, como dice el dicho, pasar del dicho al hecho en esto, no sólo es cuestión de relaciones públicas, declaraciones y buenas intenciones. Para ello, además de los esfuerzos de la Cancillería que firmó un convenio para la promoción comercial con la Secretaría de Economía (SE) y con el Consejo Mexicano Empresarial de Comercio Exterior (Comce) se necesita una agenda programática que complemente estos esfuerzos.

Si bien es cierto, ya hay una gran cantidad de diagnósticos sobre las fortalezas y debilidades de la relación no sólo de México con China, sino con todo el mundo, es fundamental pasar de una visión de la cooperación e intercambio burocrática a una de corte más pragmática tal y como lo afirma Amapola Grijalva, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio y Tecnología de México y China. Para ella, hay que pasar de un esquema tradicional de análisis, donde algunos círculos empresariales desconfían de una eventual profundización de la relación comercial con el gigante asiático debido a que se cree que sus productos son de mala calidad y podrían desplazar las manufacturas mexicanas. Si vas a comprar barato, adquirirás baratijas; si compras más caro, podrás adquirir mercancías de calidad y probablemente a un precio competitivo comentó en entrevista telefónica el 5 de febrero. Según su óptica, es cierto que existió un comercio triangular desleal que evitaba el pago de aranceles en el contexto del TLCAN, y hubo medidas extraordinarias (cuotas compensatorias) que impactaron a más de mil fracciones arancelarias, pero hoy en día hay nuevos retos y oportunidades para las cadenas de valor de las empresas mexicanas en todos sus niveles.

En este contexto, y complementado las ideas de Grijalva, con el afán de pasar de una estrategia tradicional a una más realista, en el caso de China, propongo que México integre ese pragmatismo característico de los chinos por lo menos en la relación comercial. Otro planteamiento es crear una política industrial específica en donde, con el objetivo de apoyar a la planta productiva mexicana, busquemos medios intermedios y de capital procedente de China que nos hagan más competitivos en los mercados globales, tal es el caso de algunos países asiáticos que pertenecen al tratado CPTPP que entró en vigor el 31 de diciembre. Esto nos lleva a una política pública donde usemos nuestras fortalezas reflejadas en las ventajas absolutas, comparativas y competitivas con las que contamos. Es aquí donde la intervención del Estado, con la participación de los actores involucrados cobra importancia y será fundamental para que pasemos del dicho al hecho y se diseñe y ejecute una política industrial clara que nos vincule no sólo con China, sino con toda Asia. De lo contrario, todo quedará en las buenas intenciones y de eso, ya todos estamos cansados.

*Analista internacionalista

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@adolfolaborde71

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