La máquina

Desde el 18 de diciembre, los videos del impulso de Cristiano Ronaldo tienen millones de reproducciones

Gustavo Meouchi
Gustavo Meouchi / De leyenda / El Heraldo de México

Algunos muestran sólo el salto y el cabezazo. Otros se extienden unos segundos para ver la construcción de la jugada desde media cancha. Mis favoritos son los que pasan la jugada a velocidad normal y luego en cámara lenta, y hay otros en loop. En todos es imposible no quedarse pasmado ante la hazaña. Él, con su uniforme blanco con negro, llega a la zona de meta, se eleva, caza el balón con la cabeza y remata a gol a más de dos metros y medio de altura. Su contrincante salta sólo para darse cuenta de que él está encima suyo y ve la anotación caer.

Precisión es la palabra que define a Cristiano Ronaldo. Aquella que se obtiene tras años, décadas, de ejercitarla. Su meta ha sido formarse en la disciplina y la técnica. Se nota que no le gusta el azar. Toda su apuesta es sobre el perfeccionamiento calculado, el de las máquinas que sólo se calibran tras años de pruebas y esfuerzo. A diferencia de Messi, que de alguna manera se encuentra atado a su talento e inspiración, Cristiano ha hecho todo lo posible para ir más allá de la duda, de la sospecha. Se ha hecho a sí mismo con esmero. Esculpiendo su propia habilidad a la par que su leyenda. La constancia, el trabajo y el control han sido sus herramientas de trabajo.

Todo en él lo grita. Su corte de cabello y su look estilizado son el sello de un hombre que revisa hasta el último de los detalles. Dicen que los grandes maestros de la escultura veían en un bloque de mármol su potencial y luego devastaban la piedra hasta encontrarlo y pulirlo; para mí, Ronaldo siempre se ha considerado a sí mismo ese bloque durísimo e impoluto, y su obsesión es alcanzar el límite de su potencial. ¿Dónde se encuentra esa línea? No soy capaz de imaginarlo, pero sé que para él nada es suficiente. A sus 34 años sigue forzando la barrera. Desde hace mucho que llegó al Olimpo y se sentó en uno de los tronos, pudo quedarse ahí, apoltronado en el Real Madrid, pero decidió salir a buscar nuevos retos.

La Juventus suma uno muy grande; pese a su esfuerzo, lleva más de 20 años (desde la temporada 95-96) sin lograr coronarse en la Champions, y están decididos a lograrlo. Equipo y jugador tienen una meta en común que satisface objetivos distintos. Para el equipo, alcanzar de nuevo el título referente del futbol europeo (actualmente el mejor del mundo), uno que han jugado y sudado durante años, pero que simplemente no vuelven a alcanzar. Para el futbolista, huir de una sombra enorme, la suya propia; lo que hizo con el Madrid le alcanzó para ser leyenda, pero él quiere demostrar que es grande con, sin, y a pesar de su equipo.

Y también está la otra sombra. Messi, su antítesis, que con el sexto Balón de Oro se desmarcó y dio un paso adelante. Es cierto que ya no juegan en la misma liga de clubes, pero eso es lo que tiene la Champions, que permite a titanes de ese nivel seguir encontrándose, los deja continuar midiéndose, alcanzándose. Y con ello, todos salimos ganando.

POR GUSTAVO MEOUCHI
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@GMOSHY67


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