La mañanera

Desde ahí se adueña de la conversación, apaga incendios y narra su verdad…

Manuel_López_San_Martín
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

¿Cuánto van a durar las conferencias mañaneras? ¿Cuánto aguantará una dinámica del Presidente hablando todos los días frente a reporteros una hora, hora y media o dos horas?

En la oposición, más con intención que con argumentos, hay quienes piensan que sólo unos meses más. En el primer círculo del Presidente opinan lo contrario: llegaron para quedarse, durarán lo que dure el sexenio.

Más allá de pronósticos o deseos que se recargan en apetitos políticos, habrá que evaluar la efectividad –para el Presidente– de las mismas y el éxito con base en el objetivo que tienen como política de gobierno. Si se van o se quedan, depende de la utilidad que López Obrador encuentre en ellas.

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Las mañaneras son para AMLO una pata en la mesa de su gobierno.

Desde ahí pone la agenda, ahí se adueña de la conversación, ahí responde y apaga incendios, desde el atril gira instrucciones a su gabinete, explica a los ciudadanos las políticas de su administración, cuenta su visión de la realidad –y la historia–, narra su verdad, comunica el proceso de transformación… nada haría suponer que el Presidente interrumpirá un ejercicio que lo coloca donde quiere situarse, en el momento que desea situarse.

Claro que se trata de un espacio acotado, donde la libertad tiene márgenes. La conferencia en Palacio Nacional es un traje a la medida para que las fortalezas del Presidente luzcan, para que su agenda permeé y él contraste con quien quiera, cuando deseé hacerlo. No hay político que comunique mejor y por eso a ningún otro podría representarle un acierto pararse frente a la prensa cada mañana.

Es un show, un montaje, acusan sus críticos. Claro, hay una narrativa que al gobierno interesa contar desde ahí.

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La mañanera está lejos de ser un ejercicio perfecto. Hablamos, por ahora, de la forma. En el fondo, lo que ahí se dice y el soporte de lo que se dice amerita otro texto. Pero con todas sus fallas, es mejor que las nulas apariciones de Peña Nieto frente a los periodistas, a lo largo de su sexenio. Sólo una vez respondió preguntas en conferencia: acompañado de AMLO en Palacio Nacional, días después de que el hoy Presidente ganó la elección.

No aguantará el ritmo, dicen quienes parecen tener prisa en que concluyan las mañaneras. López Obrador está convencido que no tiene tiempo que perder. Ya descansaré terminando el sexenio, ha dicho a sus colaboradores más de una vez. Así se entiende lo inexplicable para muchos: largas jornadas de trabajo que ni los fines de semana interrumpen.

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Más que el vínculo entre el Presidente y la prensa, la mañanera se trata de una estrategia para mantener la relación entre AMLO y sus votantes. Los periodistas son el canal de comunicación que ha elegido. Toca a la prensa ser el de sus audiencias para con el poder.

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@MLOPEZSANMARTIN

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