La magia del engaño de Vásquez

Desde la Subsecretaría de Capital Humano del Gobierno de la CDMX les tomó el pelo a todos

Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México
Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México

Miguel Ángel Vásquez, ex jefe de gabinete de Miguel Ángel Mancera, ex subsecretario de Capital Humano del Gobierno de la Ciudad de México, hizo magia con los números del personal que dio de alta en la burocracia capitalina, en espera que pagaran con el voto. El PRD y los aliados políticos creyeron el cuento.

Este personaje es hechura de René Bejarano, desde esa corriente dio las batallas y defendió las posturas de su jefe; estuvo dentro del gobierno capitalino desde que Andrés Manuel López Obrador fue jefe de Gobierno en el Distrito Federal; Marcelo Ebrard, quien desconfiaba de los bejaranistas, lo tuvo al margen y lo mandó como representante del PRD al Instituto Electoral de la ciudad; pero en el último sexenio se empoderó como nunca.

En el interior del gobierno se comenta que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, no quiere a René Bejarano, sin embargo, tanto el gobierno capitalino y federal, como en las cámaras están llenos de gente que se formó, creció y le debe su carrera política al señor de las ligas.

Vásquez Reyes en el sexenio pasado observó que había un paquete de jubilaciones en el gobierno capitalino que no habían sido sustituidas y que muchos trabajadores estaban por entrar en esa etapa, así que se le ocurrió armar una bolsa de plazas.

En el caso de los jubilados se les permitió heredar la plaza a un familiar, pero no con el mismo nivel escalafonario, sino más bajo. En aquellos momentos se habló de 40 mil plazas rescatadas; la idea que el funcionario le dio a sus jefes es que cada trabajador beneficiado aportara cinco votos para la elección; fue su gran aportación.

Ese margen de maniobra se debía a que en el gobierno capitalino hay muchas irregularidades en las altas de los trabajadores. Había por autogenerados, por honorarios asimilados a salarios, eventuales; incluso hubo una recomendación de la Organización Internacional del Trabajo y de ahí se agarró el ex jefe de Gobierno para proponer un programa de estabilidad laboral mejor conocido como Nómina 8.

Quizá los trabajadores que obtuvieron la plaza laboral y sólo cobraban sin hacer nada, mejor conocidos como aviadores sí cumplieron el compromiso de votar por el PRD, pero quienes desquitaban el salario en el gobierno o hicieron activismo político en el territorio, no deben haber sentido la necesidad de refrendar el acuerdo, pues no les estaban dando nada gratis. Si a eso le suman el efecto López Obrador, la molestia de los habitantes de la ciudad por la inseguridad y la corrupción, pues se entiende la ventaja electoral que obtuvo Claudia Sheinbaum de casi 40 por ciento.

A LA VUELTA: Por cierto, nadie le hizo caso a la recomendación de la jefa de Gobierno de cargar gasolina según el engomado, donde había estaciones de servicio abiertas, la gente se formaba. Sería bueno que en el gobierno piensen en estrategias y no sólo se vuelen las ideas de redes sociales.

 

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@esbarajas

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