La lucha y sus retos (2ª parte)

La lucha viviría otro desafío, la prohibición para presentar funciones entre mujeres en la capital del país

Buddy Greco / Estilo Greco / El Heraldo de México

Cuando todo era bonanza en los años 50, para ser exacto en 1952, la lucha libre acaparó la naciente televisión Mexicana. Gracias a la visión de don Emilio Azcárraga Vidaurreta y de don Jesús Garza Hernández, este deporte entró a su sistema de televisión.

Como resultado obtuvieron un gran éxito, que rebasó las transmisiones que se hacían en vivo del entonces canal 4. Con todo esto, el pancracio mexicano captó cada vez más las miradas de la sociedad de la época.

La fama y el impacto que gozaron personajes como El Médico Asesino, El Bulldog, Gorila Flores, Lobo Negro, entre muchos otros, se vería a prueba. En 1955, hubo una prohibición con la que las transmisiones fueron suspendidas. Esto fue impuesto por quién fuera el Regente de Hierro, Ernesto Uruchurtu Peralta, del entonces llamado Departamento del Distrito Federal.

De este modo, los seguidores de las figuras ya encumbradas por Televicentro tuvieron que continuar alimentando su pasión con su asistencia en las arenas.

Así mantuvo marginado al deporte por casi tres sexenios, abarcando de 1952 a 1966.

Etapa que el deporte venció gracias al profesionalismo y entrega de los gladiadores, los cuales reafirmaron que la lucha libre había llegado para quedarse en las presentaciones en vivo y en los medios masivos de comunicación.

No obstante, la lucha viviría otro desafío, la prohibición para presentar funciones entre mujeres en la capital del país. Esto propició una de las más memorables justas de este deporte: la supervivencia y el fortalecimiento de la lucha libre femenil.

 

Por BUDDY GRECO

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