La lucha contra el huachicoleo debe ser estratégica e integral

Es urgente restablecer el abasto de combustibles en el país y que se sustituya el simple cierre de ductos

Vanessa_Rubio
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

La estrategia de combate al robo de combustible del actual gobierno —que ha venido acompañada de una grave crisis de desabasto de gasolinas— ha sido el tema nacional este enero de 2019.

El llamado huachicoleo es un fenómeno que ha venido creciendo con la participación cada vez más amplia del crimen organizado. Como toda actividad criminal, su solución no es fácil y no se ejecuta en unos días.

Implica una estrategia sofisticada, bien pensada y planeada, cuya instrumentación requiere, desafortunadamente, de paciencia y constancia, so pena de no resolver la situación, o incluso de empeorarla y correr el riesgo de que resulte más dañino el remedio que la enfermedad.

En años anteriores, se tomaron acciones para combatir el huachicoleo. Éstos son algunos de los resultados de enero de 2016 a noviembre de 2018: 28 mil denuncias, 5 mil detenciones, 3 mil personas judicializadas y 400 personas en prisión preventiva.

Pretender abatir la sofisticada red de crimen organizado que constituye el huachicoleo cerrando los ductos de distribución de gasolinas es una estrategia simplista y muy probablemente fallida.

Por más que suene a broma, es como querer acabar con los asaltos a los bancos cerrando los bancos.

Mientras tanto, esta estrategia ya le costó a México.

La Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas) contabiliza pérdidas económicas por más de 10 mil millones de pesos sólo en reducción de ventas para las gasolinerías.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) reporta pérdidas para sus empresas afiliadas por mil 250 millones de pesos tan sólo en los estados que conforman el Bajío.

Y la Central de Abasto informa de una caída en ventas de hasta 60 por ciento, lo cual representa una fuga de ingresos por alrededor de 250 millones de pesos diarios.

Transportar gasolina en pipas es 14 veces más caro que a través de los ductos. Y hace falta sumar muchos costos más; incluso un posible impacto inflacionario y sobre el crecimiento.

Los costos no sólo se limitan al terreno económico, sino que también pueden percibirse en el ámbito social, como se evidencia en el creciente descontento de la ciudadanía, el robo de pipas por parte de grupos armados, la venta ilegal de gasolina y otros combustibles, los incidentes de violencia en las largas filas en gasolinerías e incluso la venta de lugares en estas filas. Es urgente que se tomen medidas para restablecer el abasto de combustibles en el país y que se sustituya el simple cierre de ductos para el combate al robo de combustible por una estrategia robusta que tenga resultados efectivos en el mediano y largo plazo.

Estamos en la mejor disposición de apoyar al gobierno federal en una nueva estrategia coordinada, inteligente y bien planeada que de verdad sirva para ir atajando este atraco a la nación, sin afectar a la ciudadanía ni poner en peligro los empleos en el país, el abasto de alimentos y la paz social.

 

@vrubiomarquez

 

¿Te gustó este contenido?