La larga noche de los 500 años

Hoy podemos ver en casi todos los ámbitos un ambiente de división y clima beligerante

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

 

El 1 de enero de 2019 se cumplen 25 años del surgimiento público del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) mediante la vocería del Subcomandante Marcos. En aquel primer día del año de 1994 entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y Carlos Salinas entraba en el tramo final como presidente de México. Era un marco idóneo para recordar al mundo que el sur también existe, se organiza y lucha por una mejor vida. Tan solo unos días después de la reacción del gobierno mexicano, el subcomandante Marcos diría a través de un desplegado: ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? […] Y miren lo que son las cosas que para que nos vieran nos tapamos el rostro; para que nos nombraran nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir…morimos.

Sus exigencias eran claras y plasmadas de manera poética dos años más tarde en el manifiesto zapatista, era un llamado a los pueblos y gobiernos del mundo: […] Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias […]. (Fragmento del manifiesto firmado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena en enero de 1996).

A partir de ese momento surgieron los encuentros y, sobre todo, desencuentros entre AMLO y Marcos, ahora Galeano. Se dice que solo se han reunido en un par de ocasiones, la primera en ese turbulento año de 1994 y, la más reciente, en 2001. Posteriormente, ya con López Obrador convertido en un actor político nacional consolidado, comenzaron las discrepancias entre los llamados a ser los portadores de la bandera de la –izquierda- en México.

Lo que llama la atención en estos desencuentros, no es la visión particular acerca de -la izquierda-, ni que cada uno se proclame como su único defensor, ya que, en todo el mundo, algo que caracteriza a la izquierda son las muchas visiones e interpretaciones de esta. Lo que despierta el interés es que siempre que el EZNL resurge, sean en tiempos electorales. En 2006, el EZLN puso en marcha La Otra Campaña, donde recorrieron varios estados llamando a la población a no votar por ningún partido o candidato aludiendo a que todo eran lo mismo; en 2012, durante la campaña amorosa de AMLO, Marcos lanzó algunas frases al otrora candidato como: [se le invita a] madurar y reconocer sus errores y tropiezos y que predicaba sus ambiciones en el amor, pero a la derecha. Ya en el periodo electoral de 2018, el Consejo Nacional Indígena (CNI), organización afín al EZLN, lanzó como precandidata a María de Jesús Patricio, Marichuy, acción que –otra vez- dejaba patente la fractura entre López Obrador y el ahora llamado Subcomandante Galeano.

Por lo anterior, queda claro que no habrá reconciliación entre el EZLN y el Gobierno actual, ninguno comparte la visión del otro, ni tampoco sus formas. Sin embargo, existe un objetivo común tanto para Galeano como para el presidente, el cual, es el beneficio en la calidad de vida de la población del sureste, así como de todos los pueblos originarios del país. Saldar la deuda histórica de la larga noche de los 500 años es por lo que debemos trabajar conjuntamente.

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@asarur

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