¿La Inteligencia artificial gana elecciones?

En el mundo digital, la competencia es por la “atención” de la gente a lo que tienes que decir y hoy esa atención está en los móviles a través de un número creciente de apps

Columna María del Sol Rumayor
María del Sol Rumayor / Colaboradora / El Heraldo de México

Hace algunos años escuchábamos con frecuencia: la información es poder, entendiendo con ello que quien tenía datos en cualquier área específica estaba al mando, por decirlo de alguna manera. Por ello, comenzó a viralizarse que se diera el pago de grandes cantidades de dinero para obtener información con respecto a rubros como la educación e investigación; sin embargo, hoy en día, la historia es distinta y muchos de estos datos son gratuitos a pesar de ser demasiados y de necesitar cientos de personas para analizarlos y llegar a premisas y conclusiones que sean útiles para la toma de decisiones en diversos ámbitos.

La inteligencia artificial, también llamada AI, es decir, las computadoras que aprenden, la analítica y la ciencia de datos son indiscutiblemente herramientas que cada día y con mayor frecuencia, recaban, analizan y emiten premisas de decisión en ámbitos como el financiero, de salud, comercial e incluso, político.

Solo recordemos en 2012 la reelección de Barack Obama en Estados Unidos de América, cuando se implementó la mayor operación política mediante inteligencia artificial y cuatro años después, Donald Trump hizo lo mismo ganando mediante el uso de ésta a gran escala. 

Rayid Ghani, experto en AI, contratado por Obama para su campaña, explica cómo mediante el algoritmo adecuado se puede recabar información de redes sociales y otras fuentes para predecir la intención del voto, y es que según Ghani, mediante simulaciones con datos, se puede conocer con precisión qué puertas tocar, a quién llamar y qué decir. 

Fue precisamente de esta manera como se dejó al contrincante de Barack Obama, Roomy, continuar con la típica campaña de encuestas, que implica salir a la calle a preguntar a la gente, la tradicional interrogante ¿por quién vas a votar?; y de forma paralela quedarse pasmados, rumiando, cómo es que el equipo contrario conoce justamente qué botón apretar en cada rincón del país para sumar adeptos a su campaña y recolectando respuestas sin tener que molestarse si quiera en tener que preguntar. 

Además de lo anterior, como plus, la campaña de 2012 de Barack Obama, basada en inteligencia artificial, obtuvo un billón de dólares en pequeñas contribuciones de sus seguidores, y es claro que, si alguien se compromete con tu causa aportando su dinero, resultaría muy improbable que el día de la elección no saliera a votar por ti.

¿Cómo sucede todo esto?, seguramente amable lector y lectora, a estas alturas ya estás consciente, o al menos sospechas de compañías que estudian tus datos y te recomiendan productos y servicios de acuerdo con quién eres y qué te resulta agradable; en pocas palabras, cada vez que das like en las redes sociales o simplemente con la búsqueda de información en la red. Estamos pues, a nada de que cada quien reciba publicidad hecha específicamente para cada cual. 

La pregunta ahora es ¿Crees que las y los políticos no puedan hacer lo mismo?

Usar la ciencia de datos para determinar en dónde debemos focalizar los mensajes y a dónde necesitamos enviar voluntarios para alcanzar un mayor impacto, será probablemente una actividad rutinaria en las campañas del futuro. 

Ahora, si la recolección de datos de la ciudadanía y la manipulación de opiniones mediante micro-objetivos nos hace pensar que tan ético puede ser esto, la difusión de información falsa o fake news con objetivos electorales debiera llevar la discusión a un siguiente nivel. Hoy, ciertamente es posible llegar a la ciudadanía con información a su medida basada en datos recabados, como también es posible difundir con éxito información falsa, usar bots para que parezca verdadera y debilitar al oponente con fake news

No obstante, estoy convencida que, así como se puede manipular mediante el uso de AI, también es posible hacer campañas más éticas y legítimas que atiendan las necesidades de la gente usando la misma tecnología.

Abishur Prakash en su libro Geopolítica de la Inteligencia Artificial nos hace recordar a una persona llamada Alice, quien en las recientes elecciones presidenciales de Rusia, hizo campaña para ser nominada bajo el eslogan El sistema político del futuro y El presidente que te conoce mejor y obtuvo 25,000 votos.

Lo curioso es que Alice fue una candidata generada virtualmente por el gigante ruso de informática Yandex, un asistente virtual que desplegó su campaña bajo algoritmos lógicos, sin emociones, las 24 horas del día y sin cansarse. En China están funcionando sistemas de AI para ayudar a sus diplomáticos a tomar decisiones en temas como su política exterior, analizando infinidad de datos. Esto es sólo el inicio de cómo la AI empieza a cambiar la política alrededor del mundo y una muestra de la influencia que tendrá en el futuro.

Quizás, esta vez las personas que ganen en el futuro, no serán necesariamente las de mejores ideas, o de mayor dinero invertido, sino aquellas que cuenten con un modelo de datos más preciso, convirtiendo a la Inteligencia Artificial en la mejor herramienta para quien quiera ganar una elección, así como en la mayor amenaza para la democracia.

En el mundo digital, la competencia es por la atención de la gente a lo que tienes que decir y hoy esa atención está en los móviles a través de un número creciente de apps que la gente usa con mayor frecuencia. Es en esa intersección que se encuentra hoy en día la vida de la ciudadanía y las y los políticos que quieran tener su atención. 

Al final, creo que existen dos lecciones para aquellos que conforman la clase política, la primera es que pueden usar la Inteligencia Artificial para conocer específicamente qué quieren los votantes sin tener que molestarse en hacer preguntas, y la segunda, si consigues que algún ciudadano o ciudadana aporte a tu causa un solo peso, la posibilidad de que esa persona salga a votar por esa causa, habrá aumentado exponencialmente.

La Inteligencia Artificial y los robots nos darán muchas sorpresas en el futuro, sin embargo, creo que nunca podrían reemplazar completamente la capacidad humana, más bien, la colaboración de computadoras inteligentes y sus algoritmos expandirán el potencial humano y las habilidades de conocimiento y comunicación como nunca antes, cerrando las brechas para una sociedad idealmente más justa y humana.

Y ustedes ¿qué opinan sobre esta revolución tecnológica? Los leo y escucho como siempre en mis redes: @marisolrumayor .

Por María de Sol Rumayor

Colaboradora

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