La indignación por…

Las manifestaciones de colectivos feministas han marcado un cambio en las formas de manifestación

Jesús Martín Mendoza  / Ojos que sí ven  / Heraldo de México
Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Heraldo de México

Las marchas feministas de la semana pasada, cuyo principal objetivo era mostrar a las autoridades el nivel de hartazgo por la falta de seguridad, principalmente a las mujeres, han marcado un cambio de fondo en la forma de manifestarse, en las expresiones asociadas a las mismas y las forma de encauzarlas o contenerlas por parte de las autoridades locales.

La manifestación de colectivos femeninos que arrojó de manera paralela agresiones a comunicadores, daños a instalaciones y monumentos en la Ciudad de México, no logró hacer reflexionar a la sociedad de: la necesidad de brindar seguridad a las mujeres y menores en las calles y en el transporte; de combatir frontalmente a los grupos del crimen organizado dedicados a la trata de personas y por lo tanto, los innumerables secuestros, de castigar ejemplarmente a quienes cometen agresiones y violación a las mujeres, como sucedió presuntamente con un grupo de personas que en su momento, se dijo, fueron policías que violaron a una menor de edad.

Todo ese dolor quedó opacado por las agresiones físicas a comunicadores y los daños provocados, en concreto, a la Columna de la Independencia. Al comentar la indignación por los daños y pintas a un monumento histórico, emblema y orgullo de la Ciudad de México, una radioescucha de El Heraldo Radio, de quien me reservo su nombre, me dijo: Indignante no es que hayan pintado un monumento histórico, indignante es perder a una amiga de un día para otro. Tenemos que cambiar la forma de hacernos escuchar y sólo sucederá si el gobierno actúa ya.

Completamente consternada por el dolor, mi interlocutora me compartió: no sé quién tiene que desaparecer o a la hija de quién tienen que matar para que todo esto pare. Soy consciente de que debe haber una congruencia en las formas de manifestarse y desapruebo que por el simple hecho de ser hombres se les agreda; estamos buscando justicia no venganza. A mi observación de que el reclamo de justicia no se hace con violencia o destrucción, mi amiga me dijo: a las personas que nunca les han desaparecido a alguien les duele más un rayón en la pared. Por qué no se ponen a pensar que ese rayón es de una mamá, cuya hija ya nunca volvió a casa, que esa pinta es del dolor de una mujer violada y que vive con el recuerdo de ello, o de una mujer cansada de ser manoseada en el metro. si me pasara algo, mis padres incendiarían el país entero y no sería suficiente para calmar el dolor.

Nuestra radioescucha se desahogó y me pidió que hagamos sensible a toda la sociedad que un daño se repara, pero las mujeres asesinadas nunca regresarán.

Corazón que sí siente: Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación, me dijo en entrevista en El Heraldo Radio que él es un hombre muy disciplinado y atiende el llamado de AMLO como una instrucción para no validar a autodefensas. Aclarado. No hay diálogo con esos grupos.

POR JESÚS MARTÍN MENDOZA

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@JESUSMARTINMX

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