La indeseable tormenta perfecta

Los regímenes cambiarios más conocidos son el tipo de cambio fijo, flexible y las bandas cambiarias

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México / Columna Editorial
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

El tipo de cambio es una referencia que se usa para conocer cuántas unidades de moneda nacional deben pagarse para obtener una moneda extranjera y se determina por el régimen cambiario, que es la forma en que se decide administrar el valor de la moneda respecto a otras.

Los regímenes cambiarios más conocidos son el tipo de cambio fijo, flexible y las bandas cambiarias. En México, al igual que en 34 de los 36 países de la OCDE, usamos el tipo de cambio flexible, en el que el precio de la divisa se determina por la oferta y la demanda del mercado. Es decir, el Estado no interviene en el precio de la moneda.

La estabilidad del tipo de cambio se asocia con un desempeño económico saludable y un contexto favorable a la inversión.

Los principales factores que afectan al tipo de cambio son: 1) la inflación, ya que los países con niveles de inflación mayor son más vulnerables a afectaciones en su tipo de cambio; 2) la tasa de interés, porque un alza o baja es un factor determinante para la entrada y salida de capitales.

Si se sube la tasa de interés se genera mayor demanda por los instrumentos de deuda (porque reditúa más) y como resultado, la demanda de la moneda en cuestión aumenta, y 3) los flujos de capital en un país, porque cuando su tipo de cambio baja, significa que las importaciones cuestan más y eso reduce la compra de bienes extranjeros.

Recientemente, nuestro tipo de cambio se ha fortalecido por la debilidad del dólar estadounidense, en gran medida porque la Reserva Federal había enviado señales en las que no subiría su tasa de interés, e incluso el pasado 31 de julio la bajó 0.15 puntos, lo cual no sucedía desde la crisis de 2009; la segunda fue el paquete económico 2019 que por su disciplina fiscal tranquilizó a los mercados; y el tercero, nuestra tasa de interés de referencia es de 8.25%, una de las más altas de todo el continente.

Canadá tiene 1.75%; EU, 2.00%; Chile, 2.50%; Perú, 2.50%; Guatemala, 2.75%. Una tasa tan alta atrae dólares a México, pero nos cuesta a todos los mexicanos porque el financiamiento es muy caro en nuestro país.

Y como entran, ante la inestabilidad se van de un segundo a otro. Errores de política interna (principalmente la cancelación del aeropuerto y decidir inyectarle recursos públicos en vez de privados a Petróleos Mexicanos), junto con un entorno internacional de mayor volatilidad, producto de guerras comerciales, la muy probable no aprobación del T-MEC por parte del legislativo de EU, riesgos geopolíticos y decisiones de política monetaria serán elementos que presionen a nuestra moneda y generen mayores salidas de capitales, para contribuir a una nada deseable tormenta perfecta.

Aún estamos a tiempo de hacer correcciones que nos permitan reducir las vulnerabilidades internas frente a un entorno internacional que, a diferencia del último año, empieza a tornarse volátil.

POR VANESSA RUBIO 

SENADORA DEL PRI 

@VRUBIOMARQUEZ

edp

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