La incógnita vida del paraíso

El proyecto de investigación periodística global Paradise Papers amplía los detalles sobre el lado desconocido de las compañías y personas más ricas del planeta

La incógnita vida del paraíso

A simple vista, un paraíso es solo eso: un espacio donde el mar baña la tierra, la arena blanca mira al sol, los techos de las casas de colores sudan y la gente afable sonríe sin tapujos. Detrás de esta visión idílica que tenemos los insulares de nosotros mismos, el paraíso se ha convertido es una máquina de hacer papeles.

Hace un año estuve de paseo con mi familia en Nassau, la capital de Bahamas. Al llegar al puerto los turistas, muchos asalariados que debieron ahorrar largo tiempo para el viaje como nosotros, caminaban hacia la derecha, a guarecerse del sol inclemente con ayuda de una cerveza fría en la playa más cercana.

Hacia el lado izquierdo, una ciudad más sucia, menos pintada, guardaba entre una de sus calles una pequeña oficina con un cartel discreto que rezaba: Mossack Fonseca. Este era el nombre del despacho que fue objeto de la gran filtración que resultó en el trabajo periodístico colaborativo Panama Papers. En esa oficina, que no medía más que el espacio que ocupa un pequeño departamento, estaban asentadas miles de sociedades que respondían a intereses de personas que jamás iban allí y no sabían siquiera quiénes eran los directivos en el papel de sus compañías.

Este año, el panorama se amplió a más jurisdicciones con la nueva investigación Paradise Papers, de la cual las historias más representativas de México aún están por publicarse.

Más allá de los casos particulares, que creo los lectores y televidentes asimilarán con enojo y sorpresa, este nuevo proyecto de investigación periodística global amplía los detalles sobre el lado desconocido del mundo de las compañías y personas más ricas del planeta: un entramado de jurisdicciones, papeles legales que ponen a salvo los intereses y dan rienda suelta a la ingeniería contable, a la creatividad de quienes pueden pagar porque les hagan pagar menos. Todo legal, quizá, pero también, todo secreto.

Desde un país donde la mayoría de la población sobrevive en la pobreza y la élite rica es pequeña, como México, el nuevo proyecto Paradise Papers confirma la enorme distancia entre ricos y pobres, no solo en el terreno obvio de las condiciones y perspectiva de vida, sino también en el acceso a una instrumentación legal, presente en todo el mundo, que permite a los ricos esconder sus ganancias lejos del ojo público y encontrar instituciones aún en vía de fortalecimiento que no ven todo lo que deberían ver.

Mucho se dirá sobre los casos mexicanos de los Paradise Papers en las próximas semanas. Los meses de investigación colaborativa con el equipo de México me dejaron dos lecciones que considero importantes: aún existe una gran opacidad en la forma en que el gobierno mexicano utiliza los mecanismos legales de estos paraísos para hacer transacciones que involucran los impuestos de los contribuyentes, y aún falta mucho por conocer a la prensa en México sobre la realidad en la que vive y opera su élite.

 

Columna anterior: Lecciones de Robert Mueller para México

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