La hora de la verdad

Aquí, 56% de la población trabaja en la informalidad; y la mitad de la población no tiene una cuenta bancaria

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Ha iniciado el debate en México sobre cuál es la prioridad que debemos tener como país. Se presenta una disyuntiva por la presencia del Covid-19: ¿debemos paralizar toda la economía, como han hecho otros países, a fin de salvar el mayor número de vidas posible?; o ¿debemos permitir que la economía siga abierta a pesar de lo que ello puede significar algún costo de vidas humanas si la pandemia golpea con fuerza al país?

En un país desarrollado, donde toda la población está registrada en el sistema fiscal, y donde existe seguridad social y pública de décadas, la respuesta parece obvia: detengan la economía y salven el mayor número de vidas, porque de facto el Estado puede ejecutar tal disposición, dispersando aglutinaciones de más de dos personas; o imponiendo multas a individuos que violen el encierro.

Pero en México la realidad es otra. Aquí, el 56 por ciento de la población trabaja en la informalidad; y la mitad de la población no tiene una cuenta bancaria. Para estas personas la norma es vivir al día, utilizando efectivo, sin ahorros y sin pagar impuestos. Esto haría extremadamente difícil que esta proporción de los mexicanos pueda resistir uno o dos meses sin trabajar. ¿Qué alternativas tiene una familia donde el papá no tiene pasajeros en su taxi, la madre ha dejado de vender productos en el tianguis y el hijo fue despedido de su trabajo de mesero? ¿Querrá esa familia esperar semanas sin laborar para no propagar el virus?; ¿podrá más el hambre o la solidaridad con los otros mexicanos para que no se contagien?

No es casualidad que empresarios como Ricardo Salinas, Germán LarreaCarlos SlimCarlos Hank hayan activado rápidamente desde estrategias empresariales hasta mensajes específicos en medio de esta contingencia. Todo mundo sabe que, si detenemos la economía un mes, en cosa de días habrá gente en la calle saqueando, robando e instaurando un caos como no habíamos atestiguado en décadas.

Por eso los empresarios están con las manos a la obra: Banorte diferirá pagos hasta por 4 meses en hipotecas, tarjeta y Pymes; Grupo México donará un hospital en Oaxaca, la Fundación Slim regalará equipo médico; Grupo Salinas respaldó la continuidad de sus operaciones; Cinépolis cerró indefinidamente sus cines sin afectar al personal; y Televisa hizo gratuitos contenidos de revistas digitales.

Ante la disyuntiva todo indica que México estará tomando un camino alterno, un humanismo liberal que permitirá al sistema económico funcionar mientras se toman precauciones para atender el desafío sanitario. Es nuestro camino. Apoyemos.

RICARDO SALINAS

El mensaje de Ricardo Salinas fue contundente en esta crisis: Debemos olvidarnos de la ecuación equivocada que virus es igual a muerte. No es cierto. Está en error quien piense que el virus le va a conducir a la muerte.

POR CARLOS MOTA
motacarlos100@gmail.com
@carlos-mota

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