La historia de un campeón

Roberto Osuna es un lanzador derecho que fue firmado por los Diablos Rojos del México en la Liga Mexicana de Beisbol. Es una evidencia más de que el beisbol mexicano es el deporte exportador de jugadores por excelencia

La historia de un campeón

El pitcher sinaloense Roberto Osuna logró una hazaña deportiva que en México pasó casi inadvertida. El cerrador de lujo de los Azulejos de Toronto llegó a 100 juegos salvados en las Grandes Ligas con sólo 23 años y 62 días de edad. Es el más joven en conseguirlo. Escribir así una página en la historia del deporte de los Estados Unidos es para enorgullecerse, para presumirlo. Sólo unos cuantos medios lo apreciaron y lo destacaron con la atención que merecía.

Roberto Osuna es un lanzador derecho que fue firmado por los Diablos Rojos del México en la Liga Mexicana de Beisbol. Es una evidencia más de que el beisbol mexicano es el deporte exportador de jugadores por excelencia. Osuna es la evidencia del talento local, del que se forma en los diamantes aztecas y luego se pule en el mejor beisbol del mundo.

La historia de Osuna comenzó desde que era un niño, desde que integró las selecciones nacionales infantiles y juveniles que viajaban por un montón de países y regresaban exitosos.  Todo ese tiempo sabíamos de El Cañoncito, el niño, el sobrino del ex ligamayorista Antonio El Cañón Osuna. Roberto existía a través de la fama de su familiar hasta que pudo él solo escribir su nombre.

Osuna es un representante del beisbol amateur mexicano, pero también es producto del empeño de su padre. En los campos de los municipios de Juan José Ríos y de Ahome (entre Guasave y Los Mochis) Roberto Osuna Escalante le enseñó a su hijo a lanzar y también a  ser un buen jugador de posición. A sus dos hijos menores, los gemelos Pedro y Alejandro, de 15 años, el señor Osuna los entrena igual. Ya son material atractivo para los scouts de Grandes Ligas.

Es muy temprano para saber si la carrera de Roberto Osuna en Grandes Ligas será larga y próspera. No me animaría a hablar de él como el próximo Mariano Rivera (652 salvados en 19 campañas) o Trevor Hoffman (601 en 18 temporadas) quienes hasta los 29 años se apuntaron sus primeros 100 salvamentos. No hace falta recordar los momentos brillantes de estos monstruos del montículo.

Un profesional del beisbol tiene un camino lleno de obstáculos. El objetivo que tiene ahora por cumplir Osuna es superar la marca del pitcher mexicano líder de salvamentos: el del coahuilense Joakim Soria que tiene 206. Osuna está jugando apenas su cuarta temporada en Grandes Ligas, pero desde que con 16 años los Azulejos de Toronto lo scautearon quedaron convencidos de que es una joya. Debutó con 20 años, es el pelotero más joven que subió el primer equipo.

Diacrítico. Romper el récord de Marianao Rivera convertiría a Roberto Osuna en el mejor cerrador de todos los tiempos. Sería un jugador con un lugar garantizado en el Salón de la Fama de Cooperstown, un asiento hasta hoy negado para los mexicanos que han alcanzado las Grandes Ligas. ¿De qué depende que lo logre? ¿Suerte? ¿Qué se mantenga sano? ¿Un programa especial de entrenamiento? ¿Cómo se logra la consistencia? ¿Es la suma de todo lo anterior? Quisiera tener la respuesta.

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