La guerra del presidente

López Obrador debe explicar si el abasto de gasolina para la CDMX tiene un criterio diferente al del resto del país

Jesús Martín Mendoza  / Ojos que sí ven  / Heraldo de México
Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Heraldo de México

Andrés Manuel López Obrador libra una guerra contra el crimen organizado dedicado al robo del combustible.

Es una guerra política, es una guerra contra el crimen organizado, es una guerra en la que algunas batallas las gana el Presidente y otras los ladrones de gasolina conocidos como huachicoleros.

El presidente López Obrador ha tenido desde que empezó como líder social una afinidad muy marcada con la producción petrolera. Muchos lo recordamos cuando bloqueaba pozos petroleros en Tabasco y existen imágenes que recorren las redes sociales, en donde la policía lo sacaba, literalmente a toletazos de las instalaciones de Petróleos Mexicanos. Quién diría en ese entonces que ese joven que bloqueaba pozos petroleros, anunciaría el cierre de los ductos de la empresa de todos los mexicanos para evitar el robo de combustible.

La estrategia del Presidente de México ha sido muy criticada por sus efectos colaterales. Hay quienes aseguran que la estrategia de Andrés Manuel López Obrador es equiparable a retirar el dinero de los bancos para que éstos no sean robados o asaltados. Lo que es una realidad es que el cierre de ductos ha provocado una crisis social por desabasto de combustible y, según Daniel Vázquez, presidente de la Comisión de Energía de Coparmex, no tenemos más de cuatro días para que se puedan producir graves afectaciones a la economía del país, principalmente de los estados sin combustible.

Mientras estábamos en el entendido que la estrategia consiste en cerrar ductos y distribuir la gasolina con pipas, la mañana de ayer Andrés Manuel López Obrador reveló que la gasolina, al menos para la Ciudad de México, se distribuye por ductos y un sabotaje en la línea Tuxpan Azcapotzalco provocó una gigantesca fuga, razón por la cual la escasez de gasolina es muy sensible en la capital de la República.

Es imperativo que el Presidente aclare si para la Ciudad de México el abasto tiene un criterio distinto al del resto del país y si estos sabotajes tienen alguna relación con trabajadores del sindicato petrolero y cómo va la investigación que realiza la Procuraduría General de la República.

López Obrador se enfrenta a una mafia implacable que está dispuesta a todo por mantener un negocio de decenas de miles de millones de pesos. Lo que sorprende es que no ha tocado al sindicato petrolero y mucho menos a su líder Carlos Romero Deschamps.

López Obrador está en guerra contra el huachicol pero el problema es que la ciudadanía estamos en medio del fuego cruzado. Este fin de semana no nos queda más que quedaremos en casa o pasar largas horas para llenar el tanque de gasolina.

 

CORAZÓN QUE SÍ SIENTE

En la línea de la estrategia huachicolera, Xóchitl Gálvez encontró la forma para que gane el Cruz Azul: quitar a todos los otros equipos de futbol. Estamos salvados.

 

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@jesusmartinmx

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