La Guerra

Se recrudecen las diferencias entre grupos antagónicos de Morena, tras la elección de la Mesa Directiva del Senado

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México/
Alfredo González Castro / A fuego lento / Heraldo de México /

Las divisiones que provocó la elección de la nueva presidencia del Senado de la República confirman lo que muchos piensan: Morena es un movimiento de corrientes, tribus y grupos que están aprendiendo a ser un partido político y hay una guerra interna por el poder.

Esa disputa amenaza con terminar en los órganos de deliberación del partido y, en una de ésas, en tribunales del Poder Judicial de la Federación.

En el ámbito político, las cartas están sobre la mesa. Hay dos bandos que en este momento riñen por la hegemonía: los moderados y los radicales.

Los primeros de ellos, encabezados por Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, lograron quedarse con la presidencia de la Cámara alta, imponiendo como bandera insignia a la tabasqueña Mónica Fernández.

En el bando contrario existen dos personajes clave: Martí Batres y Yeidckol Polevnsky quienes, en estos momentos, a la luz de lo ocurrido el lunes pasado, personifican al sector más radical de Morena.

Cómo se habrá puesto de ruda la cosa que hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador, a su modo, tuvo que dar un manotazo en la mesa.

Ya pasó el tiempo en que la política era sinónimo de individualismo, de sacar provecho personal, de estar pensando nada más en intereses personales, por legítimos que fueran. Ya no ayudan quienes piensan en sus intereses personales.

Eso dijo el jefe del Ejecutivo un día después de que algunos de los personajes arriba aludidos se lanzaran una retahíla de acusaciones, tras los resultados de la elección en el Senado. Pero no hay visos de que la tormenta amaine. Por el contrario, amenaza con extenderse por varios frentes.

Por un lado, Polevnsky comisionó a Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honor y Justicia de Morena, para que documente el fraude en el Senado y elabore la estrategia legal para revertir la elección de Mónica Fernández. Pero como del otro lado no están mancos, iniciaron otra embestida contra la presidenta de Morena, a propósito de la renovación de la dirigencia nacional.

Ayer, grupos afines a Monreal y Bertha Luján se le plantaron, en un hotel de la capital del país, para exigirle que la elección se haga sobre un padrón de tres millones de militantes. También la presionaron para que publicara en tiempo y forma la convocatoria de la elección, cuyo plazo vencía ayer mismo.

Trastabillando, Yeidckol salió al quite y, en el primer caso, aceptó que la elección interna se haga sobre ese padrón, pero previa depuración y auditoría, lo que puso los pelos de punta a sus interlocutores.

Ese tema y el de la convocatoria, me dicen, no fueron más que parte de una estrategia para terminar de debilitarla, tras el golpe que recibió en el Senado por la derrota de Martí y la embestida de Monreal.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

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@ALFREDOLEZ

edp

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