La famosa llamada

Quedó claro que el presidente Peña abarcó los temas importantes de la agenda bilateral, respetando en todo momento su investidura

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El Washington Post publicó el contenido de la llamada telefónica entre los presidentes Peña Nieto y Trump, realizada el 27 de enero, una semana después de la toma de posesión del segundo.

La transcripción entregada al citado periódico deja ver que las filtraciones siguen a la orden del día y que la llegada del general Kelly obedece a la urgencia de imponer disciplina en un gabinete caótico y confrontado.

Respecto al intercambio, quedó claro que el presidente Peña abarcó los temas importantes de la agenda bilateral, respetando en todo momento su investidura, sin caer en provocaciones ni perder la ecuanimidad.

Quienes comentamos lo anterior en redes sociales recibimos descalificaciones inmediatas. No sorprende la reacción automática y prefabricada, aunque apenan los opinadores incapaces de un comentario objetivo. En el fondo, no toleran la evidencia de un presidente que siguió a la letra el manual para lidiar con una personalidad narcisista, ignorante y agresiva, y acertó.

Uno de los detractores escribió que quienes habían leído la transcripción en inglés opinaban lo contrario. En efecto, las versiones en español que circularon fueron infames e incomprensibles traducciones literales. Sin embargo, la afirmación es errónea y basta leer a dos respetados articulistas norteamericanos que confirman el favorable desempeño de Peña frente al nulo oficio diplomático y comercial desplegado por Trump.

Peña Nieto deja muy claras las posturas de México e intenta encaminar la conversación hacia un ganar-ganar entre los países en comercio y seguridad escribe Andrew Selee, presidente del Instituto de Políticas Migratorias y ex vicepresidente del Wilson Center (La antidiplomacia, El Universal). Y agrega: En cambio, Trump se ve petulante, berrinchudo, ignorante y sin ninguna gracia diplomática. Todo estadounidense debe sentir vergüenza al ver esto.

Por su parte,  Jennifer Rubin, autora del blog conservador The Right Turn para el Washington Post, lamenta que aún no se vean las proezas negociadoras presumidas por Trump. Sus habilidades para cerrar tratos se reducen a quejarse y amenazar. No obstante lo desagradable de las llamadas, los líderes mexicano y australiano obtuvieron lo que querían. Las rabietas y las amenazas huecas quizá funcionan en Nueva York, pero no corresponden a la arena internacional. (El peor negociador de la historia, The Washington Post)

 

Percepciones aparte, la realidad es que seis meses después de la llamada (y de la visita cancelada por el presidente Peña), Estados Unidos no ha salido del TLCAN (sí del TPP), el peso ha recuperado el terreno perdido al inicio del año, no se han materializado los aranceles a las importaciones de México, ni el impuesto de ajuste fronterizo, y la idea del muro ha quedado disminuida por falta de fondos suficientes del Congreso.

Hasta el momento, parece claro quién salió ganando de la famosa llamada.

 

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