La extraña coincidencia de los robatrenes

Los migrantes modificaron la ruta para llegar al norte de La Bestia a otras vías menos seguras. Ahora viajan más en carreteras, dentro de camiones, encerrados, hacinados

La extraña coincidencia de los robatrenes

–Pasar por México es como un examen de calidad. El que aguanta las humillaciones, los golpes, las estafas, el cansancio, llega. El que no, se queda en el camino.

Leticia Gutiérrez, monja y defensora de migrantes, no es la única que opina así del calvario que significa para los migrantes atravesar México.

Los informes de las redes defensoras contabilizan cada año miles de ataques a quienes atraviesan el país en camino a Estados Unidos. Antes eran los pandilleros o los carteles de la droga quienes los bajaban del tren y los sometían a todo tipo de torturas en casas de seguridad.

Después llegaron también los policías, los militares y los guardias de seguridad. No era cualquier compañía de guardias. Los migrantes han comenzado a identificar en los últimos tres años más de 300 ataques a balazos contra migrantes que han dejado varias víctimas mortales.

El gobierno lo sabe. Varias reuniones entre víctimas, defensores de derechos humanos y funcionarios de Gobernación confirman que las autoridades conocen de una problemática silenciosa y reciente: el cambio de ruta del tren después –y de algún modo en consecuencia– del aumento de los ataques a bordo de La Bestia.

La historia ha traído cambios mayores. Los migrantes modificaron la ruta para llegar al norte de La Bestia a otras vías menos seguras. Ahora viajan más en carreteras, dentro de camiones, encerrados, hacinados.

Al borde de las vías quienes aún usan La Bestia y algunos guardias cuentan sus versiones de por qué atacan a los migrantes. Lo dicen en voz bajita, con miedo. Coinciden en que algunos guardias se dejan robar el tren. Que les pagan por eso; que no tienen cómo probarlo, pero dicen que deben revisarse las estadísticas, que los números pueden confirmarlo.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes reportó 2 mil 415 ataques vandálicos a La Bestia en los últimos tres meses de 2017. Más de 600 trenes fueron vaciados y los dueños perdieron su mercancía.

El mapa del saqueo es espeluznante. Veracruz, Puebla, Guanajuato, Querétaro y Tlaxcala encabezan la cantidad de hurtos. Los estados coinciden con los sitios donde más migrantes han sido atacados. Coinciden también con los sitios donde han encargado la seguridad del tren al Cuerpo de Seguridad Auxiliar Urbana del Estado de México (Cusaem), una oscura corporación que obtuvo sus permisos para operar en todo el país cuando Enrique Peña Nieto gobernaba el Estado de México.

Un país que trata así a sus migrantes luego pide a sus vecinos mejores condiciones para sus ciudadanos viviendo allá. Este domingo, durante el segundo debate electoral, la seguridad fronteriza será uno de los temas. ¿Alguno de los candidatos hablará de esta extraña coincidencia entre los ataques y los asaltos a los trenes? ¿Se pronunciarán en cómo la seguridad fronteriza no solo debe mirar al norte, sino también al sur?

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