La espiral de la impunidad

Según el Índice Global de Impunidad en México 2018, 93% de los delitos que se cometen, no llegan a denuncia formal

Enrique_Rodríguez_
Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México

A propósito de una fecha emblemática en la que se hacen obligadas y, yo diría, hasta tradicionales las reflexiones sobre la promulgación de nuestra Constitución, es útil pensar cómo podemos honrar sus principios a través del respeto al Estado de Derecho, que la misma ley fundamental nos brinda en teoría.

Uno de los más lacerantes rezagos en la agenda nacional es indudablemente la ausencia de castigo a quienes violan las leyes, es decir la impunidad.

Según el Índice Global de Impunidad en México 2018, publicado por la Universidad de las Américas Puebla, 93% de los delitos que se cometen, no llegan ni siquiera a ser denuncia formal. Según este ejercicio que analiza múltiples variables y enfoques sobre el fenómeno, la impunidad promedio a nivel nacional se mide en 69.8 puntos que nos coloca en un muy penoso cuarto lugar mundial entre los países con mayor impunidad y el último del continente americano. De los delitos que se denuncian, menos de 4% llegan a tener sentencia ante un juez. Así de dramática es la realidad que exhiben los números.

Si queremos ser un país menos injusto, el principal reto a vencer es castigar a quienes cometen un delito, en este terreno no ha existido institución o sistema capaz de revertir la tendencia que nos avergüenza.

Tenemos niñas y mujeres agredidas porque quienes las violentan saben que difícilmente serán sancionados y aquí podríamos abrir un catálogo de conductas que se dejan pasar en aras de que la buena voluntad nos haga el milagro. Con enorme desfachatez, observamos cómo pseudo profesores de la CNTE bloquean vías primarias y logran chantajear al gobierno federal que se hace de la vista gorda para aplicar la ley cuando se consuma el tipo penal de ataque a las vías de comunicación, ante el temor de que se le considere represor.

Se ha generalizado el robo de hidrocarburos en virtud de que es un ilícito que se castiga en proporciones ridículas. El presidente Andrés Manuel López Obrador considera que no es deseable castigar a quien roba por necesidad y ¿quién y bajo qué criterios califica esa necesidad en un país donde nos ahogamos en la impunidad? Sí, el régimen de Enrique Peña Nieto se enlodó de corrupción y generó tanto hartazgo, ¿ahora debemos ser complacientes con un discurso aparentemente conciliador para dejar de castigar a quienes atentan contra nuestras vidas, seguridad y patrimonio? Si nos preocupa mucho la violencia debemos castigar ejemplarmente las conductas ilícitas, dejar de apelar a los buenos deseos y a la moral. Nadie tiene derecho a proclamar que la normalidad es robar, sin asumir las consecuencias. Para la autoridad, aplicar la ley no es una opción, sino una obligación.

EDICTOS

En 102 años de vigencia, nuestra Constitución ha experimentado 707 reformas, sólo el 17% de los 136 artículos que la integran permanecen con la redacción original que nos dio el Congreso Constituyente en Querétaro.

Hasta el domingo.

 

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