La Española

Gracias al problema de la inseguridad, la República Dominicana hoy compite fuertemente con Cancún-Riviera Maya, fuente de 40% de las divisas del turismo mexicano

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

Cristóbal Colón tocó tierra por primera vez en el hemisferio occidental en una isla que llamó Española; la segunda más grande del Caribe (después de Cuba) y hoy sede de dos países. Del lado oeste (hacia Yucatán) está la antigua colonia francesa de Haití, y del lado este (hacia el Atlántico), está la República Dominicana. Haití es casi toda de ascendencia africana, mientras que Dominicana es un país mestizo, negro, español, e indígena, con 11 millones de habitantes.

Como resalta la comentarista española Alicia Izquierdo, últimamente la historia ha sido severa con los conquistadores españoles, tachándoles de genocidas. Pero en la Española se ve el beneficio relativo de haber sido parte del imperio español. La Madre Patria por lo menos reconocía la humanidad de los indígenas y abolió la esclavitud en 1542, cosa que no sucedió en Estados Unidos, por ejemplo, hasta más de 300 años después. Hoy, Haití es el país más pobre del hemisferio (720 dólares de PIB/per cápita). Dominicana es casi 11 veces más rico ($8,000).

De hecho, la República Dominicana vive un boom. Lleva más de 20 años creciendo arriba de 6% y sus destinos de playa son, hoy, de clase mundial. Gracias al descuido mexicano por su principal destino turístico, el caribeño Cancún-Riviera Maya, los turoperadores están expandiéndose en Punta Cana a un ritmo mucho mayor que en Quintana Roo.

En Dominicana se siente un consenso a favor del desarrollo que no se siente en México. Hay un optimismo que está basado en el trabajo y no en el nebuloso (y engañoso) anhelo de reivindicación social, como en el caso de nuestro país. Para los extranjeros deseosos de emprender, la inmigración es fácil. Y, para la inversión, los impuestos son bajos. El aeropuerto de Punta Cana está por implementar el pre-clearance (migración y aduana en el puerto de embarque) de vuelos con destino a EU, de tal manera que estos puedan aterrizar como vuelos nacionales en aquel país. A partir de 2014, México tiene el marco legal para permitir lo mismo, pero la desconfianza en nuestras autoridades lo tiene detenido.

El problema de tener una clase gobernante ignorante del mundo es que no entienden que hay muchos países que compiten por la atención del inversionista y del viajero. Playas hay muchas. Hospitalidad sobra. Lo que mejor distingue un país es su organización, comenzando por brindar seguridad.

Ahí está el caso de Dominicana, país mucho más pobre que México, que le empieza a ganar terreno. En otros ámbitos está Colombia, Panamá, y ahora Brasil que, a pesar de que su Presidente es un payaso racista, está implementando políticas que atraerán inversión. Atrás estará un Venezuela que, una vez liberada del yugo de la mafia chavista, absorberá enormes cantidades de inversión extranjera. Hasta hoy, ni la kleptocracia priista ni la transformación amlista han querido entender cómo funciona el mundo. Por eso México no sale adelante.

*Presidente de la Fundación Imagen de México y conductor de ADN40 News

 

 

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