Cámaras abiertas

La aprobación de la Guardia Nacional significó una batalla en el Legislativo, donde se escucharon todas las voces

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

La primera gran batalla del Legislativo en la 4T, sin lugar a dudas, fue la aprobación de la Guardia Nacional (GN), una pugna entre el grupo parlamentario de Morena, los otros grupos y la sociedad civil. Los legisladores de Morena defendieron la postura del presidente López Obrador; a su vez que cabildeaban con sus pares de otros partidos y abrieron las puertas del Senado para escuchar a la sociedad civil, las cuales fueron distintas a la iniciativa original. Después de este arduo trabajo de cabildeo y cuando todo parecía planchado para que no se le moviera ni una coma a la propuesta original, gracias a varias organizaciones de la sociedad civil, trabajo en redes sociales y la apertura de los partidos, se realizaron algunos cambios sustanciales que, en una sociedad democrática, se debe celebrar.

Para llegar a este acuerdo, Ricardo Monreal, presidente de la Jucopo del Senado; Olga Sánchez Cordero, titular de Segob, y Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana fueron los actores centrales de esta álgida discusión. Por un lado, Monreal cabildeaba con las distintas bancadas; la secretaria Sánchez Cordero, con los gobernadores de todos los partidos (exceptuando a los gobernadores panistas, que no asistieron a su llamado) y el secretario Durazo, atendiendo a las organizaciones de la sociedad civil y a la opinión pública. Dando como resultado que el 21 de febrero se aprobara por unanimidad la creación de la Guardia Nacional en la Cámara Alta, así como en la Cámara de Diputados, tomando en cuenta los matices que introdujeron todos los actores ya mencionados.

Entre los cambios realizados, el que más destaca es que la GN estará adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y no a la Sedena, es decir, tendrá un mando civil, al menos de manera administrativa. Sin embargo, aún queda pendiente el mando operativo, ya que este podría ser militar o civil. Otra de las reformas es que las entidades federativas tendrán autonomía ante la Guardia Nacional, los gobernadores podrán decidir cuándo llamar a su intervención para coadyuvar en labores de seguridad en sus estados y municipios. La vigencia de esta GN será por cinco años, tiempo que puede parecer suficiente para que se pueda profesionalizar a las policías civiles, ya sean federales o nacionales, y para tomar acciones cuando así se requiera.

Éste ha sido un gran avance para nuestra democracia y para el fortalecimiento de las instituciones, ya que con la aprobación por parte de la Cámara baja, y de igual manera que se hizo en el Senado, Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Jucopo y presidente de la Mesa Directiva en San Lázaro, respectivamente, demuestran que escuchando a todos los actores y recogiendo todas las voces, se puede realizar una votación tan trascendental como esta y legislar de una manera plural.

Las y los integrantes del Senado y de la Cámara de Diputados se desempeñan de acuerdo al mandato de sus representados, a la voluntad de la ciudadanía en su conjunto y ponen de manifiesto que las cámaras están abiertas.

 

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