La doctrina López Obrador

La Doctrina Juárez sienta las bases de los actuales principios de política exterior como la no intervención

Gerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra  /  Heraldo de México

Si yo fuera Marcelo Ebrard, estaría pensando en que mi jefe pase a la historia por tener su propia doctrina de política exterior como la tuvo el presidente Benito Juárez después de que triunfó frente a los franceses y restauró la República.

La Doctrina Juárez obviamente sienta las bases de los actuales principios de política exterior como la no intervención, solución pacífica de controversias y la autodeterminación de los pueblos. Sin embargo, la más importante aportación de la Doctrina Juárez es que tanto extranjeros como mexicanos tenemos igualdad de derechos ante la ley cuando hay Estado de Derecho.

Genaro Estrada, canciller de Pascual Ortiz Rubio y artífice de la doctrina de política exterior que lleva su nombre, saltó a la fama por la recomendación que le hizo a su jefe y que luego se convirtió en instrucción escrita a las misiones diplomáticas de México para que no cayéramos en la trampa del reconocimiento diplomático de gobiernos como herramienta de presión política a los países con cambio de régimen.

El presidente López Obrador es muy predecible para aquellos que han estudiado su biografía y sus libros. Sabemos que es fan de Morelos, Juárez y Cárdenas. Morelos fue el primero en hacer una referencia en los sentimientos de la nación a la América libre e independiente, Juárez fue un defensor de la República con el apoyo de las armas de Estados Unidos, y Cárdenas expropió la industria petrolera, envió armas a los republicanos españoles y, como ex presidente coordinó la defensa del Pacífico mexicano de una posible invasión de Japón o de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

López Obrador puede arrebatarle a Carlos Salinas la idea de que México puede ser realmente un puente entre América del Norte y Latinoamérica si consolida un verdadero plan de desarrollo para Centroamérica. El gobierno de la 4T también puede fungir como puente que dístense el conflicto de Estados Unidos con Venezuela y Cuba.

Como Juárez, el presidente López Obrador sabe que necesita llevar una buena relación con Estados Unidos para consolidar su proyecto de nación. Su bono democrático le permitirá ejercer una mediana independencia de su política exterior frente a Washington, pero siempre en comunicación con la capital del imperio.

Ebrard no debe cometer el mismo error que cometió, de manera involuntaria, su antecesor Genaro Estrada al momento de definir una instrucción de política exterior como una posible doctrina, la cual no lleva como título Doctrina Ortiz Rubio. López Obrador es un profundo apasionado de la historia y como tal quiere trascender en la historia de México. Va a ser muy interesante conocer cuál será su doctrina en seis años, ojalá no sea un refrito de la política pragmática del PRI durante la Guerra Fría.

 

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@gerodriguezsl

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