La doble imposición de Del Mazo

Lo que tenemos es una elección desaseada, dominada por la compra de votos y una tormenta de dinero federal en programas sociales


Algunos años tuve a mi cargo el PRI como fuente informativa. Al principio me divertía y al final no tanto, pero siempre me pareció interesante conversar fuera de grabadora con los dirigentes y personajes que relataban pasajes ocultos o secretos de lo que sucedía en el partido, y después esperar sin perplejidad a ver cómo se desataba una sucesión de hechos, como impulsada por fantasmas.

No se trataba de almas en pena, sino de la manera invisible, a veces estentórea y habitualmente siniestra en la que suele operar esa entidad inasible que los mexicanos llamamos El Sistema.

Algo parecido sucedió el domingo. Si formara parte de un guión anticipado, lo que ocurrió podría resumirse en este fragmento fantasmal:

–A partir de un estudio estadístico –una muestra menor a la mitad del avance del PREP– el Instituto Electoral del Estado de México declara ganador a Alfredo del Mazo.

–Del Mazo se declara triunfador a las 11:12 de la noche.

–Ni una hora después, en Panamá, ¡pum!. cae Roberto Borge, de Quintana Roo, gobernador priísta acusado de corrupción.

–El lunes, cuando aún no concluye el cómputo, Del Mazo aparece en todas partes, y en la burbuja de percepción que El Sistema echa andar con más frecuencia que el doble no circula, se asume y es visto como ganador de la elección.

–Casi todos los ojos se distraen en el escándalo del momento, llamado Roberto Borge.

–El martes comienza un llamado general a respetar los resultados de la elección.

Pero una cosa es el mundo de la percepción y otra la realidad.

¿Cuál resultado?

No existe un resultado. No hay un ganador de la elección del Estado de México.

Lo que tenemos es una elección desaseada, dominada por la compra de votos y una tormenta de dinero federal en programas sociales calculada en 15 mil millones. Una elección que mostró la complicidad de un instituto local y un INE que parece en estado de coma inducido.

¿Se espera que Delfina Gómez le alce la mano a Del Mazo sobre un programa de resultados previos repleto de irregularidades y un simple conteo rápido?

Es evidente la prisa por imponerlo –podríamos llamar a esta teoría fantasmal La doble imposición de Del Mazo–, cuando por delante hay un largo camino legal para sancionar la elección; solo en investigar el costo de las campañas y el origen del dinero el INE podría tardar ocho semanas. Más el tiempo que llevará al Tribunal resolver una larga lista de delitos electorales.

Si esta elección termina en los tribunales como se pronosticó, no es porque seamos extraordinarios analistas, sino porque la forma de operar del Sistema se ha vuelto muy predecible.

Como sembrar en el imaginario la idea de que Del Mazo ya ganó, cuando en realidad espera sentado en un barril de pólvora electoral.

Columna anterior: Fábula de La Maestrita y El Dinosaurio

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