La disputa por lo que queda del PAN

Este fin de semana inicia el proceso para el cambio de su dirigencia en medio de un ambiente de total hostilidad

La disputa por lo  que queda del PAN

El primer encuentro formal y frontal se dará en la reunión del Consejo Nacional, en donde se designará a la comisión encargada de organizar el proceso interno.

Pero independientemente de lo que ocurra, lo que se prevé para después es una disputa de pronóstico reservado.

Nadie sabe qué rumbo tomará porque su ex candidato Ricardo Anaya y su dirigente, Damián Zepeda, perdieron el control el partido.

El largo silencio de Anaya, la falta de un diagnóstico sobre el resultado electoral y la ausencia de un reconocimiento a la militancia que se la jugó con el queretano, propiciaron una sensación de abandono.

Eso dio lugar a un pleito de ciegos, porque nadie ha planteado con profundidad cuál será la agenda legislativa ni su relación con el gobierno de Andrés Manuel.

Pareciera que lo más importante son los despojos, que el propio proyecto de partido.

A diferencia de otros, en el PAN no existen grupos o corrientes permanentes. Éstos se conforman, según la coyuntura y el liderazgo en turno, y el momento por el que atraviesan no es la excepción.

El blanquiazul vive un reacomodo de fuerzas, y esto propició la conformación de tres grupos que se disputan la dirigencia.

El primero, conformado por Javier Corral, Gustavo Madero, y los anayistas, impulsa a Marko Cortés, pero con pocas posibilidades porque carga con el estigma de la derrota y carece de interlocutores con AMLO. Ricardo y Damián no le favorecen

El segundo va con el poblano Rafael Moreno Valle, aunque los propios panistas lo vinculan con Elba Esther Gordillo y el polémico Manuel Bartlett.

Un tercer bloque, integrando por senadores y gobernadores panistas, impulsa a Roberto Gil, quien tiene una estrecha relación con Germán Martínez, futuro director del IMSS.

También, tiene mayor experiencia en tareas de gobierno y liderazgo parlamentario. Fue subsecretario de la Segob, diputado y senador.

Además, es a quien ven con mayores atributos para la interlocución con otras fuerzas políticas.

Pero no perdamos de vista el factor de poder en el que se ha convertido Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato.

Fue el mandatario que más posiciones ganó en el Congreso. El 20% de los diputados panistas que irán a San Lázaro son de su estado, y eso lo convierte en el panista con mayor influencia.

Ya dijo que no buscará la dirigencia. Lo que no se sabe aún es a quién apoyará.

Lo único real es que su paisano Juan Carlos Romero Hicks quiere entrar a la contienda, pero hay quienes dicen que lo mandó de avanzada sólo para quedarse con la coordinación en la Cámara de Diputados.

Éstos son algunos elementos que anteceden a la primera reunión formal de los panistas, tras la derrota electoral. Vamos a ver si tienen la madurez y consistencia para levantarse o se quedan en una pelea de ciegos por un bastón.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Campo abandonado, fuego proclamado.

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