La devolución de impuestos que EU debe a migrantes

Los residentes que pierden su estatus legal se quedan automáticamente sin todo lo que hubieran ahorrado en EU

Gardenia Mendoza / Trípoide / Heraldo de México

Antes de que Donald Trump maquine el próximo golpe a México, habría que poner un reclamo sobre la mesa: la devolución de los impuestos de migrantes que su país se queda sin dar cuentas y así ponerle un tapón en la boca o, al menos, una válvula para las negociaciones ganar- ganar que tanto gusta al hombre de negocios que representa el Presidente de Estados Unidos.

No tiene que hacerlo de manera estridente (si la estrategia es amor y paz), pero sí tenerlo presente a la hora de hablar de cualquier asunto de negociación sobre el tema.

Se trata de una recaudación perdida de alrededor de 13 mil millones de dólares anuales que EU se queda por cuando un inmigrante pierde su estatus legal o es repatriado.

Organizaciones como la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA), que ha denunciado por décadas el abuso, califica este mecanismo como un robo y una desfachatez oficial.

A pesar de ello, ninguno gobiernos mexicano, hasta 2018 ha movido un dedo para pelearlo ni siquiera cuando Trump arrancó su campaña con calificativos de violadores y narcotraficantes a los mexicanos.

El timo ocurre contra mexicanos residentes cuando pierden su estatus legal y son deportados. Pierden automáticamente todo lo que hubieran ahorrado: seguros de trabajo, médico, pensiones y otras regulaciones porque la ley del Seguro Social sólo beneficia a los migrantes cuando están dentro de la Unión Americana.

Para gravar a los indocumentados, EU se inventó una forma de tomar una parte de sus ganancias aún cuando cualquier cruce de personas sin permiso es oficialmente ilegal. Lo hace a través del Número de Identificación Individual Tributaria (ITIN) que se emite desde el Servicio de Impuestos Internos sin cuestionar el estatus migratorio.

Aunque los trabajadores no están obligados a tener el ITIN, casi cuatro de cada 10 indocumentados lo solicita, según cálculos del Pew Research Center. Básicamente porque temen ser perjudicarlos si intentan regularizarse (los jueces ven con buenos ojos las contribuciones) y porque se puede reclamar algunas devoluciones aunque no da beneficios del seguro social.

Otro grupo muy vulnerable por la falta de cuentas sobre los impuestos es la generación posterior a la amnistía de 1986 que contribuyó por años al seguro social estadounidense hasta que se les rechazó el proceso de ciudadanía.

Denuncias de algunos de estos trabajadores que cortaron céspedes, cosecharon fresas, naranjas, verduras, cuidaron jardines, construyeron edificios, plazas… estiman que cada año aportaron por lo menos dos mil dólares y el retiro no llegó, el dinero se perdió y hoy se encuentran viejos, enfermos y sin pensión.

La falta de rendición de cuentas sobre el destino de esos millones de dólares es una de las deudas de EU con los migrantes mexicanos, una muestra del doble discurso que debe frenarse de tajo porque diariamente llegan miles de repatriados con una mano adelante y la otra atrás.

*Periodista

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