La detención de Lozoya y la antesala de Ruiz Esparza

La captura del ex director de Pemex ha cimbrado a personajes que participaron en el círculo más cercano de Peña Nieto

Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México

Hace 6 meses en esta columna me referí a los vínculos rusos que habrían favorecido el escape y protección a Emilio Lozoya Austin, que finalmente fue detenido en España. En agosto de 2019 fuentes del círculo cercano al ex director de Pemex, informaron sobre la presunta participación de diversos empresarios del sector gasolinero en México para facilitar la huída de Lozoya a Europa. 

Se sabe que el nexo con Denis Manturov, Ministro de Industria y Comercio del gobierno de Vladimir Putin desde 2012 en el que participaron ex funcionarios de la paraestatal, llevó a la coartada de protección de Lozoya en la Ciudad de México para facilitar su escape con el respaldo del poderoso funcionario ruso.

Esta versión adquiere más sentido cuando se establece una trama de negocios en la que la empresa privada rusa Lukoil habría ganado en 2017 los bloques 11 y 12 de la ronda 2 obteniendo contratos de exploración y extracción de hidrocarburos en nuestro país con el apoyo de Lozoya Austin.

Tras la detención en Málaga del ex colaborador de Enrique Peña Nieto, que dicho sea de paso y en términos boxísticos tendría que estar con la guardia alta, ha cobrado fuerza en medios españoles la confirmación de que Lozoya era resguardado por agentes de seguridad rusos, lo que afianza la hipótesis sobre sus nexos con Manturov.

El defensor del ex director de Pemex es un litigante experimentado que conoce las entrañas de la Fiscalía General de la República, Javier Coello Trejo fue titular de la PGR y sabe que su objetivo prioritario es evitar que el proceso de extradición accionado por Alejandro Gertz tenga éxito. Si yo fuera Gertz argumetaría con más ahínco la eventual defraudación fiscal en que habría incurrido Lozoya, para lograra una causa penal mucho más sólida. 

Sobre los efectos políticos de la detención, el mensaje ha cimbrado a muchos personajes que participaron en el círculo más cercano de Peña Nieto. Es el caso de Gerardo Ruiz Esparza, ex secretario de Comunicaciones y Transportes, quien tan solo en el caso de la obra del tren Toluca-Santa Fe ya cuenta con decenas de kilos de expedientes con los que se le podrían fincar diversas responsabilidades. El jurídico de la SCT está  en manos de Carlos Sánchez Valencia, un hábil abogado que goza de todas las confianzas de Javier Jiménez Espriú, quien ya tiene los elementos suficientes para poner a sudar a su antecesor, sin embargo el momento de iniciar formalmente la persecución sería instruido directamente desde Palacio Nacional.             

EDICTOS

La novela del lunares que ha indignado tanto a Claudia Sheinbaum, debe ser el punto de quiebre para que la jefa de gobierno de la Ciudad de México recabe la nutrida  información sobre las arraigadas corruptelas que persisten entre los ministerios públicos locales y también en el Tribunal Superior de Justicia de la capital, donde se sabe que la justicia tiene tabulador.

Hasta el jueves.

ENRIQUE RODRÍGUEZ
ENROMA27@GMAIL.COM
@JENROMA27

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