La destrucción creativa

Más que innovación, la 4T parece refrito de modelos políticos anteriores. Más que avances son retrocesos

Gustavo Madero / Articulista invitado/  El Heraldo de México
Gustavo Madero / Articulista invitado/ El Heraldo de México

Uno de los más influyentes economistas del siglo XX Joseph Schumpeter, estudioso de la historia económica, entendida como proceso evolutivo de cambio, formula el concepto de destrucción creativa que consiste en la innovación que genera un nuevo bien, nuevo método de producción o comercialización desplazando a otro anterior:

La innovación del billete sustituye al trueque; la tarjeta de crédito sustituye al billete; el celular inteligente desplaza al teléfono fijo; el cajero automático desplaza al cajero de la ventanilla de la sucursal, entre muchas otras.

La 4T, que implicaría un cambio de régimen, aspira a aplicar este concepto en política. Sin embargo, no ha logrado convertir sus cambios en mejoras. Porque, más que innovación, parecen refrito de modelos políticos anteriores. Más que avances, retrocesos: en política social, los programas con reglas de operación los reconvierte en apoyos clientelares con transferencias directas, sin padrones transparentes ni estrategias de focalización.

—En energía, no habla de energías renovables, sino en hidrocarburos; no habla de asociaciones con el sector privado, sino el apuntalamiento de la paraestatal hegemónica; pipas sustituyen a ductos.

—En educación, elimina el método meritocrático y lo reemplaza por el tradicional escalafón.

—En telecomunicaciones e internet, apuesta por el modelo estatal con la CFE y Pemex, suspende rondas petroleras y licitaciones para generar energía eólica.

—En materia política no fortalece la pluralidad democrática, sino el reflujo autoritario de la hegemonía política que niega legitimidad a la oposición; no impulsa al federalismo, sino la concentración de facultades y recursos en el Ejecutivo federal; no habla de ciudadano, sino de pueblo; no habla de elecciones, sino de consultas y encuestas; no aspira a fortalecer a la sociedad civil, sino regresar a ser el viejo ogro filantrópico.

—En materia de seguridad, insiste en el modelo militarista de una Guardia Nacional, en vez de avanzar a una seguridad ciudadana federalizada. La gran capacidad transformadora de este gobierno debe implicar una mejora sustancial, duradera, sostenible innovadora, en vez de narrativas nostálgicas polarizantes.

El mensaje del Presidente no debe polarizar ni denostar como líder político en campaña. Ser titular del Poder Ejecutivo le confiere un poder para actos de administración. Su popularidad, lograda por su hábil manejo comunicacional, no debe entenderse como el otorgamiento de un poder de dominio.

La democracia implica la no concentración del poder, requiere su distribución en pesos y contrapesos constitucionales.

Los datos duros evidencian malos resultados en materia de inseguridad históricamente récord y de nulo crecimiento económico. Aun cuando el sentimiento de esperanza por un cambio sigue vivo, sus decisiones y políticas publicas nos están llevando a una preocupante regresión creativa.

POR GUSTAVO MADERO
SENADOR DEL PAN
@GUSTAVOMADERO

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