La depuración del Poder Judicial

México necesita impartidores de justicia honestos a prueba de balas y así hay muchos

Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México
Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México

Estoy convencido de que la gran mayoría de jueces y magistrados del Poder Judicial de la Federación son funcionarios honestos que asumen con lealtad su responsabilidad. Estoy consciente de que la influencia del crimen organizado ha permeado en algunos, los menos.

La institución está en un proceso de depuración. Espero que ocurra sin ceder a presiones políticas para utilizar la situación como un pretexto que descalifique el trabajo de todo un Poder y así debilitarlo. Sin duda, es uno de los retos para Arturo Zaldívar, quien en 127 días como presidente de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura Federal, ha desplegado una estrategia de cero tolerancia contra la corrupción.

Andrés Manuel López Obrador ha ordenado un Quién es Quién en la Justicia para exhibir públicamente a los jueces que desde la óptica del gobierno federal son corruptos. Una coyuntura que puede hacer propicio el linchamiento, sin respetar los derechos de presunción de inocencia y debido proceso.

En este contexto, el Consejo de la Judicatura no debe perder el control de sus investigaciones internas contra malos funcionarios, para eso existen la Contraloría del Poder Judicial de la Federación que encabeza Arely Gómez y la Secretaría Ejecutiva de Disciplina que está bajo la responsabilidad de Jaime Santana Turral, quien fue secretario de estudio y cuenta de Zaldívar, por ello goza de su confianza. En ambas oficinas existen decenas de expedientes con investigaciones abiertas contra impartidores de justicia por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

Al iniciar abril, el senador Ricardo Monreal envió una carta a Zaldívar en la que incluyó los nombres de 10 juzgadores señalados por aparentes relaciones con el narcotráfico. En esa lista negra predominan jueces y magistrados adscritos en Jalisco, supuestamente relacionados con Onésimo Oceguera Cervantes El Mencho y su hijo, así como con Rafael Caro Quintero, entre otros.

En un frente distinto, pero concurrente, hay investigaciones sobre irregularidades en procesos de adquisición, construcción y mantenimiento de inmuebles en diversas entidades, realizadas en la administración pasada. Una de las primeras medidas de Zaldívar en el Consejo de la Judicatura fue solicitar la renuncia de Marino Castillo Vallejo, quien era contralor del Poder Judicial de la Federación, luego relevado por la ex titular de la Secretaría de la Función Pública.

La depuración ha comenzado y será sano que los políticos dejen a los jueces resolver los asuntos de los jueces. No se puede generalizar, México necesita impartidores de justicia honestos a prueba de balas y así hay muchos, me consta.

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EDICTOS: El excontralor, Marino Castillo no ha dejado el Poder Judicial de la Federación. Ahora trabaja en la Suprema Corte como asesor dentro de la ponencia del ministro Luis María Aguilar Morales.

Hasta el domingo.

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@JENROMA27

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