La Dependencia Energética de México

La Dependencia Energética de México

Hoy más que nunca cobran relevancia los postulados de seguridad y soberanía de la nueva política energética planteada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024; sobre todo, después de las tensas negociaciones entre México y Estados Unidos para desactivar una amenaza arancelaria.

Si bien no estamos ante una situación de escasez o volatilidad en los precios, ni tampoco ante un contexto geopolítico delicado, el reciente diferendo comercial y migratorio con nuestro vecino país del norte, nos obliga a mantenernos en guardia para anticiparnos a potenciales riesgos.

Ante esta circunstancia, resulta idóneo definir el concepto de seguridad energética, recurriendo al marco teórico que nos ofrece Víctor Rodríguez Padilla en su obra titulada Seguridad Energética: análisis y evaluación en el caso de México, en la que aborda el tema de la seguridad energética en México desde diferentes ángulos, así como los desafíos y retos actuales en el marco de la relación bilateral con EU. En el primer apartado, plantea una naturaleza multidimensional del concepto, que exige respuesta en todas sus variantes.

El concepto de seguridad energética se acuña a mediados del siglo XX, como un tema propio de la Ciencia Política. Posteriormente se trasladó de lo militar a lo civil, sobre la necesidad de cómo satisfacer la demanda del crecimiento de las economías, la movilidad y el consumo de la población.

A partir de una visión basada en límites globales, se han colocado los temas del cambio climático, calentamiento global y la transición hacia fuentes alternas como asuntos de seguridad energética.

Otro de los ejes desde la perspectiva de las Ciencias Naturales y la tecnología basada en la economía, está relacionado con la vulnerabilidad de los sistemas complejos y su capacidad de resiliencia; como por ejemplo, la exposición de las redes eléctricas y reactores nucleares, ante fallas humanas, conflictos sociales, sabotajes y desastres naturales.

Un último eje está basado en la capacidad de reacción del mercado ante un desbalance entre la oferta y la demanda, donde la rentabilidad ocupa un lugar central, y las fallas de planeación y del marco regulatorio detonan los riesgos; parte de la idea de que la seguridad energética es la disponibilidad ininterrumpida de fuentes de energía a precios accesibles.

México encuadra en esta conceptualización de seguridad y vulnerabilidad energética: redujo su producción de tres millones 383 mil barriles diarios en 2008 a un millón 811 mil barriles diarios en 2018; un Sistema Nacional de Refinación operando a 41 por ciento de su capacidad; como consecuencia, 78 por ciento de la demanda nacional de gasolinas se cubre con importaciones, teniendo sólo tres días de capacidad de almacenamiento; y de igual manera, 90 por ciento de nuestro consumo de gas depende de las importaciones de Estados Unidos, contando solamente con un día de almacenamiento.

La dependencia energética con EU es una amenaza que no necesita ser detonada para sentir su peso; es un arma de negociación como la que usó la Federación Rusa con Ucrania, cortándole el suministro de gas a cambio de mejores condiciones para su base militar en Crimea.

MANUEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

DIPUTADO FEDERAL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ENERGÍA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

WWWW.MANUELRODRIGUEZ.MX

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