La crisis se extiende en Morena

Cercanos al presidente López Obrador anticipan que se agudizará la lucha por el poder en Morena

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México/
Alfredo González Castro / A fuego lento / Heraldo de México /

Tras la crisis provocada por la elección de la presidencia del Senado, operadores políticos del presidente Andrés Manuel López Obrador hicieron un diagnóstico y vaticinan que la guerra por la dirigencia de Morena se recrudecerá en los próximos días.

La cosa se pondrá color de hormiga, me dijo un funcionario que labora en Palacio Nacional.

Y desde ese lugar observan que no será suficiente con el manotazo que dio el jefe del Ejecutivo, el martes pasado, un día después del enfrentamiento verbal entre Martí Batres y Ricardo Monreal. Por el contrario, ven muy desbocados a varios líderes partidistas y mucho enojo en el mandamás de Palacio Nacional.

Creemos que no será suficiente con el coscorrón que les dio el Presidente. Aun así, está evitando a toda costa irse a meter al partido para decirles en su cara todo lo mal que han hecho.

Hasta ayer por la tarde noche, no se sabía si López Obrador ya había enviado la carta que dijo haría llegar a su partido después de la pelea en la Cámara alta.

Lo único real es su molestia y las divisiones en el partido.

En el capítulo más reciente de la disputa en Morena, hubo tres personajes visibles: Batres, Monreal y Yeidckol Polevnsky.

Sin embargo, me piden no perder de vista a Gabriel García, formalmente designado como coordinador de Programas para el Desarrollo, pero se trata nada más y nada menos que del jefe de los superdelegados del gobierno federal en los 32 estados.

Él, junto con Alejandro Esquer, secretario particular de AMLO, son considerados los duendes de la Presidencia, los personajes a los que todo el tiempo escucha el primer mandatario, y que también podrían influir en la elección del próximo líder de Morena.

Hasta este momento, los candidatos más visibles para tomar las riendas del partido son Mario Delgado y Bertha Luján, pero todavía no hay nada escrito ni dados cargados por uno u otro, me aseguran.

Eso puede sonar a lo más sano y natural, pero la libertad que les dieron les está haciendo daño, al grado de que un día sí y el otro también se dan hasta con la cubeta.

Con todos estos elementos, no queda más que pensar que lo de esta semana en el Senado son apenas unos rounds de sombra. Y lo que viene será una pelea campal de todos contra todos, no menos estridente que una función de lucha libre de viernes en la Arena México.

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En noviembre concluye el primer periodo de Enrique Graue, como rector de la UNAM y existen altas posibilidades de que sea reelecto para un segundo mandato; sin embargo, en los pasillos de Palacio Nacional se ha escuchado varias veces el nombre de John Ackerman como posible aspirante a la rectoría.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Mi manera de pelear no es pegándole a mi oponente, sino haciendo que él mismo se pegue.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

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@ALFREDOLEZ

edp

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