La crisis en seguridad

El espaldarazo que le dio López Obrador a Claudia Sheinbaum fue de mal gusto y anticlimático

Columna de Héctor-Escalante / El Heraldo de México / Articulista Invitado
Columna de Héctor-Escalante / El Heraldo de México / Articulista Invitado

El secuestro de Norberto Ronquillo, estudiante de la Universidad del Pedregal, sacudió a la ciudadanía. No es el único caso ni es más importante que otros, sin embargo, se volvió emblemático por diversas circunstancias, entre ellas la cobertura mediática y la empatía con el propio estudiante ante la situación en que nos encontramos como ciudadanos.

La inseguridad en el país es la preocupación más grande de los ciudadanos, los índices delictivos han crecido en los últimos meses. No se trata de echarle la culpa de manera exclusiva al gobierno actual, pero tampoco se debe ocultar la responsabilidad de la autoridad ante el hecho. El gobierno de la Ciudad de México sí tiene responsabilidad, al menos desde que asumió en diciembre pasado, no todo es responsabilidad de los gobiernos anteriores.

Mal hicieron los gobiernos Federal y de la CDMX al asumir que se les cuestiona de manera injusta. Que son ataques de quienes consideran sus enemigos o quieren desestabilizarlos, es lamentable que ante una crisis y el sufrimiento de una familia después de una tragedia no se tenga la sensibilidad de reconocer que hay mucho camino por recorrer. Lejos de ello, el espaldarazo que le dio el Presidente Andrés Manuel López Obrador a Claudia Sheinbaum fue de mal gusto y anticlimático. La violencia que se vive de manera cotidiana no tener límites. Lo mismo vemos asaltos a plena luz del día que balaceras en zonas con una densa población. La autoridad está rebasada, no hay protocolos ni estrategia, la situación parece que empeora con el tiempo y no vemos una salida en el corto o mediano plazo.

La ciudadanía se encuentra paralizada y temerosa. No es alentador el panorama ,porque tampoco se ha visto que el gobierno presente una estrategia puntual que nos encaminé a una solución en los próximos meses. Las exigencias no se detendrán, al contrario, los ciudadanos estamos para exigirle a los gobernantes y ellos para atender y escuchar a los ciudadanos. La delincuencia no distingue ideologías ni partidos políticos, la inseguridad afecta a todos por igual y la sensación de impotencia es para todo aquel que ha sufrido un acto violento.

Las diferencias de opinión no deben girar en torno a los derechos fundamentales, como el pedir seguridad. Las exigencias no son ataques al gobierno, las críticas no se hacen para desestabilizar a un gobernante. Quienes gobiernan deben comprender que parte de su responsabilidad es escuchar a quienes los apoyan y a quienes no, no se debe gobernar para unos cuantos e ignorar a otros, si son incapaces de comprender eso no serán capaces de reconocer errores, por evidentes que sean.

No hay trucos ni recetas mágicas. La estrategia de seguridad es fundamental y el gobierno tiene la oportunidad de cambiar las cosas, de ser responsables y de brindarle a la sociedad respuesta de una de las exigencias más importantes como es el de su seguridad. Se comprometieron a ello y deseamos que la soberbia no esté por encima de nadie, ni de ellos mismos. De lo contrario seguiremos en la espiral infinita de la crisis de inseguridad que tanto nos afecta y que hoy está en números rojos.

POR HÉCTOR ESCALANTE

@HECTOR_ESCA

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