La costosa incertidumbre

Al tema comercial hay que añadir el frente migratorio, con el despliegue de 5 mil 700 soldados en la frontera

Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México

Washington, DC. Las elecciones intermedias en Estados Unidos dejaron un saldo mixto. Por un lado, enviaron un mensaje de rechazo a Donald Trump, restauraron contrapesos democráticos al darle a los demócratas la Cámara de Representantes y llevar diversidad al Congreso y gubernaturas. Por el otro, confirmaron la fractura social y política del electorado estadounidense que seguirá en pugna rumbo a la (re)elección presidencial de 2020.

En palabras de Arturo Sarukhán, se trata de un escenario complejo, azaroso y de mal agüero que impactará la agenda y la relación bilateral con México.

De entrada, la aprobación del acuerdo comercial recién alcanzado, USMCA o T-MEC para nosotros, no será mero trámite. Ello, porque tradicionalmente los demócratas son menos favorables al libre comercio, y porque no querrán darle ninguna victoria a Trump (al menos rápida o sin concesiones). De hecho, la virtual presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, ya anticipó una revisión del contenido del acuerdo y urgió a México a legislar en materia laboral y ambiental, antes de pensar en la ratificación del acuerdo.

Al tema comercial hay que añadir el frente migratorio, con el despliegue de 5 mil 700 soldados en la frontera, al tiempo que las caravanas centroamericanas avanzan por territorio nacional y los primeros grupos llegan a Tijuana. Dos fuentes de inminente conflicto entre EU y la entrante administración de AMLO.

Como si esta realidad ineludible no fuera suficiente para arrancar, el gobierno electo y su partido están empeñados en agregarle innecesarias presiones domésticas. Peor aún, en provocar crisis en donde no las había, es decir, el ámbito económico y el plano institucional. Y si el primero es grave, el segundo es demoledor.

No obstante las pretendidas señales de tranquilidad enviadas por el Presidente electo, el sector financiero internacional ha prendido las alarmas por el efecto AMLO, es decir los costos monetarios de la cancelación del NAIM, la fallida eliminación de comisiones bancarias y el anuncio de nuevas consultas ciudadanas.

En la parte institucional, las renuncias esta semana de un subgobernador del Banco de México, creando una segunda vacante, y del titular de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, ponen en duda la suerte de estos y otros órganos autónomos cuyo profesionalismo ha dado certeza dentro y fuera de nuestro país.

Como tituló la revista británica The Economist, Adiós a la certidumbre que acompañaba esta transición. Y la inevitable pregunta es ¿por qué la llegada de un gobierno de izquierda no puede darse sin dinamitar la viabilidad económica, ahuyentar inversiones y cancelar puestos de trabajo?

¿Por qué seguir el guión de los fallidos populismos latinoamericanos a los que insisten en no parecerse? Todavía no llegan y ya estamos pagando los costos de un gobierno impredecible.

¿En qué universo paralelo serían positivas estas noticias para un país?

 

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@VERONICAORTIZO

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