La caravana, papa caliente para AMLO

A unas horas de que López Obrador tome posesión, es uno de los temas que más preocupa al equipo de transición

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Más que los amagos de la chiquillada en el Congreso (PAN y PRD), el paquete económico, la seguridad o el intento de rebelión de algunos gobernadores, lo que verdaderamente le angustia al próximo gabinete federal es no saber qué hacer con los 9 mil inmigrantes que están en Tijuana intentando buscar asilo político en EU.

Hasta hace unos días, la instrucción que dio AMLO fue no meter las manos y dejar que el gobierno de Enrique Peña atendiera la situación; sin embargo, no pasó nada.

Por el contrario, el problema se agudizó cuando los inmigrantes intentaron cruzar la línea fronteriza violentamente.

Además de eso, el equipo de transición tuvo que involucrarse y gestionar un control de daños cuando The Washington Post publicó supuestas declaraciones de la futura titular de la Segob, Olga Sánchez, en el sentido de que existía un acuerdo para que permanecieran en México.

La versión fue desmentida por Sánchez Cordero, quien declaró que el equipo de transición mantiene comunicación con autoridades federales y locales de nuestro país, pero dejó en claro que en ellas recae la responsabilidad de prestarles ayuda humanitaria y definir su situación migratoria.

En ese momento se despejaron las dudas: la gente de AMLO no tenía vela en el entierro. Lo que sí hicieron fue analizar el fenómeno de la caravana.

Descubrieron que la promotora es la organización Pueblos sin Fronteras, encabezada por Irineo Mujica y Rodrigo Abeja. Opera en EU gestionando permisos temporales de trabajo para ilegales.

En su momento, Trump también los mencionó, y hasta dijo que el Partido Demócrata estaba detrás de ellos con el fin de desestabilizar a su gobierno, previo a las elecciones intermedias. Hasta ahí llegó y no ha pasado a mayores de aquel lado.

Lo cierto es que el equipo de AMLO también ubicó intereses extraños, tanto que el padre Alejandro Solalinde se deslindó de ellos, pese a que fue uno de sus defensores desde que arrancó la caravana a mediados de octubre.

Hoy en día ni el gobierno de Peña ni el gabinete de AMLO saben qué va a pasar con esas 9 mil personas varadas en Tijuana.

Trump anunció el reforzamiento de su frontera y disminuyó los trámites para gestionar peticiones de asilo político. En una temporada normal procesaban hasta 100 solicitudes por día; hoy sólo 45, las cuales no necesariamente son aceptadas.

A ese ritmo, tendrán que pasar más de 220 días, siete meses y medio, para que puedan atender a todos, y México, a su vez, está obligado a tenerlos en su territorio con todos los riesgos que esto implica.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Me interesa mucho el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

 

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@alfredolez

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